Contraquerencia

Mediocridad en la Temporada Grande

Decepción es lo menos que se puede decir que provocaron los primeros 12 carteles de la Temporada Grande 2014-2015 en la Plaza México y que fueron anunciados por el empresario Rafael Herrerías.

Se trata de una de las temporadas más mediocres en los últimos años y que lejos de provocar entusiasmo, pondrá a muchos aficionados a pensar si les conviene pagar por su derecho de apartado, ese obsoleta tradición en la cual se paga una cantidad, muy importante, para que la empresa les reserve sus lugares durante la semana. Esa figura funcionaba años atrás cuando había una verdadera expectación por asistir a las corridas de la Temporada Grande y se corría el riesgo de quedarse fuera de la plaza si no se contaba con el mentado apartado, los cuales por cierto llegaron a cotizarse en una auténtica fortuna. El derecho de apartado ya no se necesita en virtud de que la plaza nunca se llena y aun en los carteles de mayor expectación, los de los festejos de aniversario en febrero es posible conseguir los boletos sin mayor problemas.

Aun así, causa sorpresa y tristeza ver el desprecio a la afición con el cual la Plaza México ha elaborado un temporada en la que ha dejado fuera a protagonistas como Joselito Adame, donde no se tiene la presencia de matadores españoles que dieron una gran temporada, por citar algunos como Iván Fandiño, Juan del Álamo o Miguel Abellán. En cambio se anuncia como si fuera un lujo a Morante de la Puebla, un torero que solo viene a cobrar y decepcionar. Si acaso se salva el nombre de Miguel Ángel Perera.

Pero hay carteles que incluso con entrada gratis sería difícil que metieran gente, como el de las mujeres del 28 de diciembre, la de siete toreros del 4 de enero, o el del 11 de enero, sin ningún interés.

Está claro que a la empresa solo le interesa anunciar las corridas para poder vender el derecho de apartado, uno de sus principales ingresos, sin tomar en cuenta que puedan ser de interés para los aficionados. Lo más seguro es que los tendidos estén vacíos y los pocos que asistan se pegarán la aburrida de su vida.

jesus.zarate@milenio.com