Contraquerencia

Madrid se atreve a cambiar

Una de los grandes valores de la tauromaquia, y también uno de sus grandes atractivos, es el fuerte vínculo con el pasado y sus tradiciones, pero es al mismo tiempo un fuerte lastre que impide pensar en mecanismos para modernizar el espectáculo y adecuarlo a la actualidad.

Si bien la esencia de la fiesta brava se tiene que conservar para garantizar la integridad de las corridas de toros, lo cierto es que pocos han sido los que se atrevan a proponer cambios.

Dentro de esos pocos, y de manera sorpresiva e inexplicablemente poco difundida, Taurodelta, la empresa que maneja la Plaza de Las Ventas en Madrid, España, anunció una serie de cambios en el formato de las corridas de toros, con la finalidad de hacerlas más ágiles.

Por medio de un comunicado, se dio a conocer que los cambios que entrarán en vigor a manera de prueba y bajo el consenso de toreros, ganaderos, asociaciones de aficionados, autoridades y medios de comunicación, van encaminados a reducir entre 10 y 12 minutos la duración de los festejos taurinos, y aunque no se manifiesta explícitamente, también se pretende reducir la carga sangrienta del espectáculo.

Una de las principales modificaciones es la de la “limitación del uso del descabello y la puntilla en los espectáculos taurinos de Las Ventas, en cuanto al número de intentos que puedan practicar los matadores y sus cuadrillas; se insta además a los toreros a utilizar al puntillero de la plaza”.

Una de las situaciones más desagradables en una plaza es cuando un torero no puede dar muerte con prontitud al toro, lo que en muchas ocasiones termina por alejar a los que asisten por vez primera a los inmuebles.

También se optará por no cortar toda la oreja al toro al momento de conceder los trofeos, no es necesario que el matador dé la vuelta triunfal con medio kilo de carne, el mérito no está en el tamaño del trofeo.

Para disminuir los tiempos muertos se habilitará la salida de los caballos de picar por dos puertas y se pondrá atención en darle agilidad al trabajo de las mulillas.

Es el comienzo de una serie de cambios que de ser exitosos se podrían ver en otras plazas. La fiesta se tiene que modernizar y es un gran paso en ese sentido.

jesus.zarate@milenio.com