Contraquerencia

José, el que sí; y José, el que no

Por partida doble el nombre de José acaparó la atención esta semana. Primero en tiempo y con un tono únicamente mediático se dio conocer, según lo consignó muy bien Octavio Lagunes en La Afición, que el diestro de Galapagar, José Tomás va a torear el 31 de enero de 2016 en la Plaza México.

De inmediato, al anuncio de una corrida de Tomás, el eco se volvió global, tanto en medios taurinos como en los que no lo son.

Otro José, pero este mexicano y de apellido Adame, tuvo un triunfo contundente el martes en Málaga, al cortar dos orejas, siendo que el juez de plaza le robó una más en la actuación con su primer toro.

Son los dos José, uno el que sí, y el otro el que no. Uno el que sí, el que es español y que tiene abiertas todas las puertas, acapara toda la atención, con el dinero y las condiciones que se le antojen. Todo es sí para José Tomás, incluso en sus desplantes inexplicables de negarse a todo, a torear toros con trapío, a torear con figuras, a dar a conocer con antelación el ganado que lidiará, a hablar con la prensa, a que le hablen, a que no lo molesten ni con la mirada.

Nada importa, se trata del José del sí. Un torero de época, pero que desde hace años vive su propio mundo. Tomás será parte de los festejos por el aniversario 70 de la Plaza México, y desde ahora se puede apostar que irá con todas las comodidades, desde hace tiempo entró en la faceta de ganar dinero fácil.

José Adame es el torero del no. No importa cuántas veces triunfe, ni en qué plazas, ni con qué alternantes, pero las puertas no terminan de abrírsele. Es el mismo torero al que la temporada pasada en la Plaza México le dijeron no, y estuvo ausente. Es el mismo torero al que con cinismo los jueces de Madrid y de Málaga le han dicho no, al negarle orejas que tenía más que ganadas en el ruedo y frente al toro.

Es el torero del no, al que las figuras en España le cierran la puerta de los carteles grandes. Es un no que proviene del miedo que inspira a sus colegas. Es un torero también del no, porque no claudica, no se rinde, porque las cornadas no lo vencen.

jesus.zarate@milenio.com