Contraquerencia

Jorge Mata, temple de acero

No tiene en lo taurino un currículo que encandile, pero en el sentido del esfuerzo humano el matador Jorge Mata le pone la muestra a cualquiera.

Originario de la región de La Laguna, al norte del país, Mata se abrió paso como muchos novilleros, con base a pedir oportunidades y con la intención de demostrar en el ruedo que tenía hambre de ser torero, vocación, que según sus palabras le vino de su coterráneo Valente Arellano, quien se convirtió en su ídolo.

Como ha sucedido con otros toreros, ha tenido que pasar por tragos muy amargos. La tragedia se asomó a su carrera el 24 de febrero de 2007 en Villahermosa, Tabasco, cuando un toro de Cerro Viejo le propinó una cornada que le dañó seriamente los principales vasos sanguíneos de la pierna derecha.

Después de salvar la vida, vino la prueba más difícil; las complicaciones tras una mala circulación derivaron en casi 40 operaciones, hasta que en octubre de 2014 afrontó con valentía la amputación de la pierna. Nada nuevo en el mundo duro del toreo.

Pero Jorge Mata no se quedó quieto, al contrario, consiguió una prótesis de última generación y luego de una preparación intensiva, hace unos días lidió una becerra en público, de cara a reaparecer como preámbulo de una corrida el 16 de abril en Ciudad Lerdo.

Mata lidiará de corto un novillo en una especie de telonero, de cara a la corrida, pero se trata de una demostración de voluntad inquebrantable.

No sería difícil imaginar que por la mente del torero lagunense pase el volver a vestirse de luces. La historia ha mostrado que los matadores con percances incapacitantes han tenido poco éxito en su vuelta a los ruedos, pero lo que no se puede negar es que constituyen un ejemplo de superación personal en cualquier aspecto de la vida.

A estas alturas poco tiene que demostrar Mata, la mayor lección ya la dio al no darse por derrotado después de la cornada en Villahermosa y la posterior amputación. Jorge, por méritos propios, se dio acceso a una calidad de vida, disfruta de su familia y se desarrolla en el plano laboral, en otros aspectos diferentes al toreo.

Ahora hay que admirar que salga de nuevo al ruedo, más allá de las evidentes limitaciones físicas, destacar las psicológicas de enfrentar de nuevo a un astado de lidia. Enhorabuena.


jesus.zarate@milenio.com