Contraquerencia

Herrerías debe irse ya

Después de concluída la Temporada Grande 2014-15 en la Plaza México, una de las peores en su historia, es tiempo de reflexionar si la actual administración debe seguir al frente.

En principio de cuentas, hay que resaltar que se trata de una empresa privada, presidida por Miguel Alemán Magnani, y que en ese sentido puede hacer lo que les venga en gana, ellos son los que ganan o pierden dinero. Miguel Alemán, de quien no tengo la menor duda que es un empresario visionario y exitosos, tiene como CEO a Rafael Herrerías, quien empezó a gestionar la plaza en 1993.

Reconociendo la libertad de Alemán de poner al frente de la México a quien considere conveniente, es extraño que mantenga a Herrerías cuando no ha dejado de de fracasar en los últimos años. No se entiende como siendo la iniciativa privada implacable en el tema de los resultados, en este caso se premie con una longeva permanencia a quien sacada temporada tiene menos clientes y quien devalúa el presetigio de la plaza.

Herrerías es un personaje hundido en su soberbia, sin mayor preparación en temas de gestión de empresa y muchos menos en las herramientas de mercadotecnia actuales o de servicio al cliente. Hablarle a Rafael Herrerías de sistemas de CRM (administración de relaciones con el cliente, por su sigla en inglés), es como discutir filosofía con un poste de luz. La fiesta brava requiere de empresarios con liderazgo y capacidad para entender las necesidades de los clientes, que por cierto en el tema de los toros no han cambiado en los últimos 50 años.

La gestión de Herrerías al frente de la México se ha visto empecinada en imponer sus cuestionables conceptos por encima de cualquier otra opinión, en una ejemplo de un moderno fascismo que cuenta con un grupo de periodistas que agitan las matracas al ritmo que el tirano en el trono les marca.

Como cualquier otro CEO, Herrerías debería estar medido por los resultados obtenidos, como pueden ser ingresos, promedio de asistentes, etc. y aunque no conozco los números, es evidente que ha puesto a la Plaza México en una pendiente negativa. Es muy difícil imaginar que Miguel Alemán conserve a alguien tan inepto en otra de unidad de negocio. Por desgracia nos toca soportarlo en los toros. Ojalá que ya se vaya. 

jesus.zarate@milenio.com