Contraquerencia

Gesta con malos gestos

Fue una tarde atípica de toros en Madrid para un mes de marzo. La plaza de Las Ventas registró un lleno con una expectación que es difícil concebir fuera de la Feria de San Isidro. Los afortunados poseedores de una entrada llegaron al coso con la expectativa de lo que prometía ser una tarde histórica; los aplausos y ovaciones iban contenidos y a punto de estallar a la primera provocación.

El protagonista Iván Fandiño se encargó en los días previos al domingo de difundir el tamaño de su compromiso y de su hazaña al enfrentar en solitario a seis toros de las ganaderías fuera de la línea comercial y que se les tilda de duras, aquellas a las que las figuras no quieren ver ni en una fotografía, se trataba de toda una gesta.

Madrid, un lleno, encerrona, el toro con peligro, eran los ingredientes atractivos que muy pocos se atreven a poner juntos, pero a los cuales Fandiño no rehuyó.

Pero la expectativa se esfumó toro a toro, mientras el matador no podía salir a flote de un compromiso de esa magnitud. Iván Fandiño se vio rebasado por las complicaciones de los toros y el peso de la tarde. Al final el público, entre enfadado y decepcionado, recriminó al torero en un intercambio de gestos de mal gusto.

Es muy fácil calificar como un rotundo fracaso la encerrona de Fandiño, pero a final de cuentas lo que prevalece es la opción diferente, con el toro íntegro, peligroso, y no siempre dócil. Todos hubiéramos esperado un triunfo rotundo del matador y estar hablando de una gran tarde, pero hay que reconocer que Fandiño no buscó el triunfo fácil, ni el populismo, se le vio limitado de recursos y de ideas, pero honesto en su concepto de lo que es su tauromaquia.

En una actividad de tanto riesgo como es el toreo, es difícil comprender que sean contados los que se atreven a retos como el de Fandiño. La gran mayoría de los toreros con cierto sitio procuran llevar los riesgos medidos, exponerse lo menos necesario y minimizar la posibilidad del fracaso.

Para muestra hay que ver los carteles de la próxima Feria de San Marcos en Aguascalientes con la plaga de encierros mansos y comerciales y combinaciones que no promueven la competencia, sino el conformismo.

Por el sólo hecho de intentarlo, para mí Iván Fandiño es un triunfador.

 

jesus.zarate@milenio.com