Contraquerencia

Flaco favor de 'El Juli'

Hay algo que no cuadra entre lo que pregona Julián López El Juli en cuanto tiene la oportunidad de hablar frente a un micrófono. El diestro madrileño recita su agradecimiento hacia México y lo importante que es para él actuar en su coso máximo; lo que sale de su boca son elogios.

Pero el encanto se rompe cuando se trata de actuar en el ruedo, en ese momento Julián y su equipo solapan, sino es que ellos mismos son los causantes, de que tenga que enfrentar animales anovillados, impresentables y muy probablemente hasta despuntados, aunque no hay el más mínimo asomo de autocrítica o de defender la fiesta auténtica en el país que considera su segunda casa.

El Juli quiere los dólares fáciles aun a costa de decepcionar a una por demás noble afición, no se trata tampoco del trato justo para una plaza que celebra 70 años, ni la historia del coso de Insurgentes le merecen al Juli, como a la mayor parte de sus compatriotas, el menor respeto.

Pero la incongruencia es mayor si tomamos en cuenta que Julián es uno de los matadores que ha asumido la defensa de la tauromaquia, se expresa a favor de ella, patrocina una escuela taurina y asiste a eventos que tengan que ver con la difusión de la fiesta brava. Todo está muy bien, pero no lo sostiene con sus actos como matador.

Los toreros han desarrollado una habilidad ingeniosa para culpar al juez, al ganadero, al empresario; solo salen a torear, dicen, pero omiten el detalle que ningún toro sale de la ganadería sin el visto bueno de sus veedores. Las figuras como El Juli imponen ganadería, fecha y alternantes, en perjuicio de la fiesta que dicen defender en actos sociales.

No necesitamos que El Juli venga a hacernos este tipo de favores, no creo que vaya a presumir en España su actuación en La México ante esos animalitos de Fernando de la Mora.

La temporada está en sus comienzos y con carteles de altos vuelos por delante, por lo que la mejor defensa que puede tener la fiesta es que el toro se vuelva a hacer presente.

Da miedo pensar lo que lidiará José Tomás, puede ser el fraude de los 70 años.


jesus.zarate@milenio.com