Contraquerencia

Fandiño sabe para qué es el valor

La escena ahí está, ya sea en fotos en video, o incluso relatada. Un espartano Iván Fandiño, despojado de su muleta se tiró a matar sin defensa alguna al toro colorado de Parladé que enfrentó en segundo turno en Las Ventas de Madrid. No hubo truco, ni engaño, Fandiño se fue derecho sobre el morillo y a cambió resultó  volteado de manera espectacular no sin antes sepultar una estocada para cortar una oreja más que le permitió abrir la puerta grande la plaza de mayor relevancia a escala mundial.

No fue novedad la valentía de un Iván Fandiño, quien desde la temporada anterior había puesto por delante su integridad en aras de colarse a los primero puestos. La tarde del martes no fue diferente y en sus dos toro tuvo una decisión que tocaba tintes kamikazes.  Nunca mejor aplicado, eso de matar o morir.

Cualquier taurino sabe que la feria de Madrid, que apenas está en su primera etapa, es el lugar en donde sin firmarse se consiguen los contratos para llenar el calendario. La televisión por cable y la eficacia del Internet hacen que lo que ocurren en el ruedo de Las Ventas se sepa y se comente al punto del detalle íntimo.

Fandiño ya logró la puerta grande y también ratificar un buen momento que venía esbozando desde temporadas anteriores. El punto es que la entrega de Madrid no es igual a la de otras plazas. El mismo Fandiño que sin mediar pensamiento alguno de se fue sin muleta sobre el morrillo, puede ser el mismo que sin reparo exija el toro chico y despuntado, lo mismo en España que en América.

El aficionado no es tonto y ahora está mejor informado que nunca antes. El reto de cualquier torero, como en este caso puede ser el de Iván Fandiño, es que lo mismo que le ofrece al público madrileño se lo pueda dar al de Tepatitlán. Todos pagan un boleto y todos tiene el mismo derecho a un espectáculo íntegro. Para no ir más lejos queda de manifiesto la displicente actitud de un Morante de la Puebla, que en cuanto pisa suelo mexicano se despreocupa del profesionalismo que exhibe en otras latitudes.

Fandiño ya sabe para que es el valor y como sacarle un mejor provecho, la próxima vez que venga a México se le debe exigir la misma entrega, y no me refiero a que aviente la muleta sino que le salga al toro. Lo mismo resulta para el resto de sus paisanos.

jesus.zarate@milenio.com