Contraquerencia

La FIT adeuda las respuestas

No ha cumplido aún dos meses de vida la Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT), que fue presentada en enero pasado y que aglutina a empresas de México, España y Francia, bajo el liderazgo de Alberto Bailleres, presidente del conglomerado mexicano Grupo Bal y ayer ya se dio la primera baja, la del empresario francés Simón Casas.

Durante la ceremonia en la cual se dio a conocer a la FIT se resaltó en voz de Antonio Barrera que uno de los objetivos es “llevar a cabo un proyecto comprometido y firme, que logre quitar el desasosiego actual que vive el sector. Nos vamos a preocupar por defender, proyectar y exponer el toreo en toda su dimensión, para que así todo aquel que acuda a uno de nuestros espectáculos pueda disfrutar, aún más, de todas las sensaciones únicas que transmite el arte de torear”… “Creemos que la FIT es una gran oportunidad para fortalecer el sector  y así poder mostrar el arte del toreo en su totalidad, protegiéndolo de ataques externos. Basándonos siempre en defender a ultranza los derechos artísticos, culturales, tradicionales y ecológicos de la Tauromaquia”. Una serie de buenos propósitos con los cuales es muy difícil ir en contra.

Ayer, de manera sorpresiva, se bajó del barco el empresario francés. “Por motivos personales Simón Casas se desvincula de este proyecto (FIT) para continuar su carrera en solitario”. La FIT seguirá “las mismas bases de apoyo y fortalecimiento de la Tauromaquia y continuará con la fusión entre ETMSA y José Cutiño”, reza el comunicado que se dio a conocer.

Lo que está más que claro es que la FIT no tiene aún claridad de ideas, mucho menos un proyecto o una estructura. Las respuestas que tiene que dar antes de que pierda más credibilidad son cuáles son las acciones concretas que harán, su estructura jurídica, organigrama, alcances en cada plaza de toros. En el tiempo que ha transcurrido desde su presentación ya se dio la primer baja y el penoso incidente de un toro con un pitón remendado con un alambre en una de sus plazas, la de Mérida, en un hecho que atenta a todo lo que se dijo en favor de defender la fiesta. Lo peor que puede hacer la FIT es que el silencio y la pasividad sigan siendo su carta de presentación. 

jesus.zarate@milenio.com