Contraquerencia

Efervescencia taurina en Aguascalientes

Desde que se llega a Aguascalientes se percibe la intensidad con la que se vive la pasión por los toros. En las celebraciones de la Feria de San Marcos las corridas forman parte central de la promoción. La plaza monumental y la escultura del encierro forman parte central del núcleo de la feria.

A la par de los festejos hay una serie de actividades paralelas, como un museo, presentación de libros, exhibiciones de pinturas, conferencias, todas con tema taurino.

Todo gira alrededor de las corridas de toros, y en ese sentido el pasado fin de semana fue de locura para los aficionados, con corridas consecutivas de jueves a domingo, y con la presencia de figuras como El Juli, José Tomás, Morante de la Puebla y Alejandro Talavante.

En cuatro días la plaza tuvo tres llenos y más de media entrada el jueves. Los aficionados disfrutaron el regreso de su “paisano” José Tomás, quien firmó una faena exquisita, la rotundidad del Juli, un indulto a cargo de Diego Silveti; una faena de estrujante valor a cargo de Octavio García El Payo, y un rabo cortado por el rejoneador Emiliano Gamero. Los resultados en el ruedo dejaron contentos a los asistentes, que acuden de toda la República y del extranjero.

Aguascalientes se anuncia como el serial taurino más importante de América Latina y tiene bastantes argumentos para defender su teoría. Si acaso tiene que cuidar detalles.

El principal punto a mejorar es el de la presentación de los toros. De cuidar un poco más el tema del trapío, la Feria de San Marcos se pone a la altura de cualquiera, y no se trata de exagerar en el tema del tamaño y del peso, sino de la seriedad de los toros a lidiarse.

Otro aspecto es la limitada cantidad de taquillas, filas interminables hacen ver que hay que modernizarse. Que cada quien pueda comprar en línea su boleto e imprimirlo. Y los lugares de palco, los más costosos, tienen sillas que dejan que desear. Pero qué envidia nos da Aguascalientes.

jesus.zarate@milenio.com