Contraquerencia

Cuenta pendiente para José Tomás

A José Tomás su exceso de administración, de manejar la expectación, le ha empezado a cobrar factura desde el 31 de enero.

El manejo de su imagen, además de su innegable capacidad lidiadora, provocó el primer lleno en La México en las últimas dos décadas. José Tomás se ha convertido en el torero-mito al que todos quieren ver, y ya se sabe que participa en muy pocas corridas.

Pero parece que el español ha apretado demasiado los tornillos del control obsesivo de cada detalle.

Se ha entercado en mantener la televisión fuera de las plazas, en menoscabo, primero de los aficionados que no pueden pagar los precios que tasa unilateralmente la reventa, y luego en perjuicio de una fiesta brava urgida de difusión. José Tomás no tiene contemplaciones ni para aficionados ni para la fiesta que dice amar.

Pero tal vez, la mayor factura que le pueden cobrar tiene que ver con su obsesión de disminuir la presencia y bravura de los toros que tiene que enfrentar, su gente selecciona con mucha anticipación los encierros y se encarga de mantenerlo como secreto de Estado; es por eso que el público de La México se molestó por la escasa presencia de los toros el domingo.

José Tomás basa su toreo en el valor, pero esa premisa se diluye cuando impone el toro chico, joven y descastado; no se podía estar mucho tiempo viviendo de ese cuento y el público se lo hizo saber.

La empresa le ofreció volverse a presentar el 28 de febrero, una tarde que puede servir para que lo puedan ver aquellos que no pudieron asistir el 31 de enero, pero también es una oportunidad para que demuestre que es una figura que no necesita de toritos que le sirvan de paleros; lo más probable es que Tomás rechace el ofrecimiento y siga ensimismado en su egoísmo.

Una y otra vez, el diestro de Galapagar ha dado muestra que piensa y actúa en función de su propio interés. Lo que es innegable es que se trata de un torero como pocos, que más que alimentar el mito desde su silencio debe engrandecer su figura en el ruedo.


jesus.zarate@milenio.com