Contraquerencia

Bailleres sigue dando sorpresas

Alberto Bailleres, presidente del Grupo Bal, que tiene a corporativos como Peñoles y GNP como sus buques insignia, es uno de los personajes empresariales de mayor peso en México, y cuya discreción y bajo perfil ha sido uno de sus sellos distintivos. Pero en últimas fechas ha venido tomando una mayor relevancia en cuestión de generación de noticias taurinas.

Apenas el 1 de agosto pasado, Bárbara Anderson, colaboradora de MILENIO, publicó en su columna Nada personal, solo negocios, “Bailleres se corona rey mundial de los toros”, en donde la especialista en temas financieros resaltaba la compra del mexicano que la ganadería de Zalduendo. “En estos días, Bailleres compró la ganadería Zalduendo, del empresario español Fernando Domecq. Zalduendo se dedica a la cría de toros desde el siglo XVIII” y posteriormente remató su comentario que con este movimiento don Alberto se convertía en “el rey de los toros de los dos lados del Atlántico”.

El anuncio de la compra de Zalduendo llegó meses después de que se hizo oficial el apoderamiento de Morante de la Puebla, a lo que el martes se sumó la firma de 25 tardes en exclusiva de Alejandro Talavante en plazas de América. No cabe duda que Bailleres sigue moviendo sus fichas en el negocio taurino.

Como uno de los hombres más ricos de México, es obvio que Alberto Bailleres puede hacer mucho más que comprar una ganadería y tener firmados a dos figuras, lo que es noticia es que revitalice su interés en un sector que más bien ha parecido su hobby durante años.

Mucho más importante sería que Bailleres tenga el interés de convertir a los toros en un negocio redituable, lo que, sin duda, pasaría por rescatar el espectáculo taurino y regresar a los aficionados a las plazas. Ya se sabe que dentro de sus nuevos allegados están el matador retirado Antonio Barrera, quien palomea muchas de las decisiones en cuestión del negocio taurino, pero también faltaría que integre un equipo de profesionales en negocios que puedan dar un enfoque empresarial a la fiesta brava. Ya no caben más improvisados y don Alberto lo sabe en el resto de sus empresas. Hay que estar pendientes de sus próximos movimientos y fichajes.

jesus.zarate@milenio.com