A Ras de Duela

La tragicomedia de los Suns

Como dijo una vez el finado Pepe Espinoza: nada ofrece la cantidad y calidad de historias que el deporte da, y es una lástima que el mundo esté dividido entre quien gusta de ellos y de quien no. En serio, pobres de los que no conocerán esas historias. Y la NBA podría ser a la vez que teatro shakespeareano, tragicomedia casi a la mexicana o mera 'soup opera' gringa.

Es en lo que pienso cuando veo la clase de desmoronamiento al que asistimos con los Suns de Phoenix esta campaña. Para rematar el melodrama, esta semana el equipo despidió a Jeff Hornacek, un entrenador que hace tres campañas estaba nominado a Coach del Año y por el que babeaban varios conjuntos. Impactante.

En verdad de drama, pues los Suns son un equipo donde se han gestado auténticas revoluciones del basquetbol, donde nació el estilo de los 7 segundos o menos de Mike D'Antoni, donde maduró Steve Nash para convertirse en MVP dos veces y en uno de los más grandes pioneros de la historia en su posición. Si Golden State es temible en estos tiempos es gracias a Nash, D'Antoni y la revolución móvil de los Suns.

Nunca un equipo malo, siempre a un paso de la trascendencia, ¿es coincidencia que el actual coach de Warriors, Steve Kerr, haya sido su gerente general y su presidente?

En absoluto.

Y desde que el coach Hornacek los tomó parecían cerca de dar un verdadero paso hacia adelante, pues no han vuelto a playoffs desde que perdieron la Final de Conferencia ante los Lakers de Los Ángeles 4-2, en 2010.

Hornacek, famoso por ser el comparsa de John Stockton en los Jazz de Utah que llegaron a dos Finales contra los Bulls de Chicago (y perdieron ambas), estableció un promisorio proyecto en tiempo récord y llevó a los Suns de 13 victorias en el último año de Alvin Gentry a 48 en su primero al frente.

El equipo de 'Horny' (uggh, se escucha mal) se quedó fuera de postemporada solo por causa de la ultracompetitiva conferencia. Parte de la gran sorpresa del conjunto, que le valió a Hornacek menciones para Coach del Año, fue el gran papel de los hermanos Marcus y Markieff Morris, que con Goran Dragic y Eric Bledsoe instauraron un sistema de small ball que llegó a ser una de las cinco mejores ofensivas en 2013-14, y aunque no se crea, comenzaban a gestar una pequeña nueva revolución.

Los Suns son una auténtica fábrica de point guards desde Kevin Smith, que fue mentor de Jason Kidd y de Nash, los Suns de ese año tenían a Dragic (antes de mandarlo a Miami), a Eric Bledsoe (al cual convirtieron en su jugador franquicia al siguiente año) y a la hoy revelación en la posición, Ish Smith, que ha ayudado a los Sixers a ganar más juegos de los que tenían presupuestados este año.

Claro, el 'small ball' actual no nació en los Suns, pero el coach Hornacek apuntaba a que esa fuera la carta de presentación del equipo, y no estaba nada errado.

Pero el equipo, buscando no pagar excesivamente por Dragic, lo negoció a Miami al año siguiente y como los Suns lo que tienen son movedores de pelota a raudales, confiaron en desarrollar a Bledsoe como su estrella en ciernes, ver si Seth Curry (el hermano de Steph) tenía algo similar a su hermano (no, no lo tiene); darle una nueva oportunidad al diminuto Isaiah Thomas (que este año será all-star con Boston) y seguir el proyecto.

Los Suns dieron un paso atrás, finalizaron terceros de su división, con marca perdedora de 39-43, pero entendible gracias a la re ingeniería que tuvo que hacer el conjunto a mitad de la campaña tras dejar ir a Dragic. Aún así, este año parecían listos para más.

Es donde la olla de las pasiones estalló. En 2014, firmaron a Bledsoe por cinco años y 70 millones de dólares, pero en julio de 2015 mandaron al hermano gemelo de Markieff, Marcus, a los Pistons de Detroit, en lo que era un movimiento para ahorrar unos miles de dólares.

Desde entonces, Markieff declaró que quería unírsele a su hermano en Detroit y el equipo comenzó a sellar su destino este año, con su baja notable de juego. Bledsoe dio inicio a la temporada con nivel de all-star y Brandon Knight, -para no variar, un movedor que se sintió a sus anchas con los Suns-, resucitó su carrera y el equipo parecía listo para por fin llegar a playoffs, con la firma de Tyson Chandler, uno de los más confiables centros defensivos de la NBA para sellar la pintura.

Pero comenzó la tragedia. Bledsoe se desgarró (no hay palabra más melodramática, ¿eh?) el menisco en su rodilla izquierda el 26 de diciembre, dando por finalizada su campaña, para entonces con registro de 12-20, cualquier esperanza de salvar la temporada recayó en Knight, pero las lesiones de ingle lo han mantenido aquejado desde el inicio de 2016 y el equipo se hizo ya insalvable este año.

En enero acumularon solo una victoria por 10 descalabros y ahora han vuelto a la más descarnada obra negra, buscando quizá apretar el botón de reset, deshacerse de Markieff Morris y esperar al Draft para ver qué les deja.

Curioso es que quien toma el lugar de Hornacek, (que jugó como guardia), es otro guardia, que también se hizo en Utah, Earl Watson, y ahora él tendrá que intentar regresarle un poco de esperanza a la afición de Arizona, que parece condenada a al menos otros tres años sin ver los playoffs.

¿En donde más encuentra esta clase de drama?