La batalla por el Este

Parecía de película, ver a los Raptors de Toronto preparándose para recibir al equipo más enrachado de la NBA. Y Atlanta, que buscaba su undécima victoria en fila (ya tienen doce), había descansado un juego antes a Kyle Korver, su excelso francotirador y a Al Horford, el centro dominicano de cuya salud pende el status de contendiente de los Hawks. Todo estaba preparado para un show, porque a Mike Budenholzer, el Pop del Este, que en solo su segundo año ha conseguido que Atlanta luzca como el equipo a vencer, se toma muy en serio a Toronto.

Y los Raptors ya no tuvieron el pretexto de no contar con su líder anotador, DeMar DeRozan, que fue marginado de actividad desde finales de noviembre por causa de una lesión en la ingle. DeRozan fue el mejor del partido, pero eso de nada le valió a Toronto, que cayó miserablemente 110-89, en un encuentro en que sus saqueadores pudieron sacar más diferencia.

Es decir, fue anticlimático, con el Air Canada Centre repleto, con el rapero Drake animando a una afición tan rara (¿NBA en Canadá?), con un equipo entusiasmado porque tuvo el primer sitio en la conferencia y nadie, (ni los Bulls de Chicago, que en teoría deberían estar allí), amenazaban su dominio. Y los Raptors jugando un estilo excitante de juego, aun sin DeRozan. Los Raptors incluso, con el cambio de logo, al jubilar al dinosaurio y sustituirlo por la vistosa garra y el balón, construyendo una identidad, en donde al estilo Game of Thrones, proclaman: We Are the North, y lo siguiente es establecer su identidad de underdogs y de outsiders, forasteros, con esa declamación: King of the North! (lo siento, sobredosis de esa serie...)

Luego viene Atlanta, el equipo que hace que coincibamos que algún día el Este tendrá la calidad del Oeste (¡Ja!), y les pone una paliza delante de su gente, volviendo todo lo que han logrado los Raptors estos años en una hoja de ruta que muchos equipos estudiarán de aquí en adelante para vencerlos.

Porque bastaba ver uno de los tres triples que Korver empujó en la entraña de los Raptors, poesía, en verdad. Este equipo está entregando algo que llega a ser artístico. Un solo cuarto ganaron los de Toronto, mientras veían cómo los cinco titulares rivales terminaban en dobles dígitos de puntos y Kent Bazemore, esa joyita que solo el coach Budenholzer podría utilizar de esa forma desde la banca, les completaba una decena de tantos, un auténtico asesino silente.

En nada ayuda a la causa del baloncesto en Canadá el hecho de que los Hawks, que ni porque están desplegando el mejor baloncesto en estos momentos logran llenar su Philips Arena, les pasaran por encima al mejor equipo que ha salido de Canadá desde que se fundó la franquicia en el draft de expansión 1995.

Aun así, el triunfo de Hawks solo puso la batalla 2-1, y hay un próximo partido el 20 de febrero en la arena de Atlanta, donde los del Norte tendrán la oportunidad de convertir esto en una rivalidad, algo que convendría a todos, pues a este paso esta será la Final del Este.