Solo los Warriors detienen a LeBron

Es increíble cómo el basquetbol es como un teatro (por eso amo este juego) en donde con transparencia inaudita quedan expuestas las fortalezas y debilidades de los que entran a la duela. Se puede ver cuando su espíritu flaquea, cuando desde su interior su físico dice que están listos para resistir, pero su mente los traiciona con un inescapable deseo de desaparecer.
Como los Hawks ante LeBron y compañía, simplemente les han tomado la medida, se ve en la forma en que mentalmente LeBron descifró el puzzle que le presentaba el mejor equipo del Este. En cómo Jeff Teague ha sido estudiado, a grado tal que los Cavs le permiten el tiro exterior pero le evitan cualquier posibilidad de penetración, eso destruye el movimiento de balón soberbio de los Hawks, los hace ver como una broma.
Simplemente no pudieron entender la forma práctica de LeBron James de entender el juego. Y la explicación es que James había tenido un mal desempeño desde la línea de tres en todos los playoffs, y por ello con Atlanta se dedicó a jugar como un delantero de poder (aunque este es tan versátil que recibe fuera de la línea de tres) y anotar en la pintura, y de ahí se convierte en el epicentro de una auténtica masacre, distribuyendo pases a sus guardias desperdigados, exactamente lo que hacía en Miami, solo que aquí asombra que el talento que tiene alrededor, simplemente es inferior.
Atlanta no es que no lo entienda, simplemente no puede con lo que está enfrentando. Esto es a grado tal que sin Kyrie Irving, los Cavs ganaron el Juego 2 y el Juego 3 exhibiendo y haciendo ver como un proyecto en obra negra a un conjunto que ganó 60 partidos esta temporada y que surcó de extremo a extremo como el número 1 del Este.
Pero la diferencia es la inteligencia de LeBron. No me cabe duda de que cuando se retire, James regresará a la liga como coach y creo que será uno bueno si lo hace. Estamos disfrutando de un LeBron que también parece un gurú, ya no un simple líder deportivo, sino una especie de iluminado capaz de hacer que los otros crean en él.
James está entregando la campaña de su vida y si lleva el título a Cleveland, la inmortalidad ya no deberá ser regateada por nadie. Es decir, por nadie.
Esta versión de James es jordanesca, ya se ha curtido durante años en el fragor de la batalla y ahora es capaz no solo de cargar y llevar a una Final a un equipo lleno de mozuelos que nunca han estado siquiera en playoffs.
Es esa clase única de líder, alguien que hace ver a un equipo con Iman Shumpert y J.R. Smith (desechos de la liga que estaban a un paso de salir de la misma antes de que Cleveland los tomara por necesidad), como auténticas estrellas y rivales a temer.
Y al final todo se reduce a quién es aquel que quiere ganar más que el otro.
James juega como poseído cada noche, cuando cae agarrándose la espalda (la lesión que sí que minará su carrera en el futuro), y luego se levanta, no se parece nada a estos Hawks que en playoffs han mostrado su lado más débil, que pasean por el tabloncillo mientras Tristan Thompson juega con esa garra que nos hace recordar a Dennis Rodman y sonreír por los viejos tiempos en que ese malnacido reinaba campante.
Atlanta ya no escapa de la tumba de arena que le construyó LeBron (esta versión de The King, sí es escalofriante), pero porque los Hawks no tienen con qué defenderse de él y la defensiva callejeril de Cleveland terminó con su flujo de balón. Aún así, los Hawks dieron un gran paso este año y figurarán más fogueados el siguiente.
Algo más...
Haciéndole al pitoniso (un ejercicio de prospectiva y lógica), James y los Cavs se estrellarán irremediablemente en la Final contra Golden State. Es solo que los Warriors son capaces de empeñar a Draymond Green a Andrew Bogut y a Andre Iguodala al solo propósito de diezmar y agotar a James y si su esquema ha funcionado contra Rockets, los Cavs no tienen armas para responder una vez que James esté neutralizado.
Veremos a James en niveles jordanescos, una especie de James contra Spurs en 2007 (donde fue barrido 4-0), pero ocho años después; ahora con un James en plan ya de leyenda. Sin embargo, el superior talento de los Warriors (en todas las posiciones, ¡hasta Festus Ezeli juega como si su vida dependiese de ello!), se impondrá.
Preparen el desfile en Oakland...