Punto para la vieja escuela

Ver las pequeñas sutilezas del deporte es lo que aumenta nuestro disfrute de él y lo hace algo fascinante, apasionante y único, no cabe duda. Como el miércoles, cuando se enfrentaron los Grizzlies a los Rockets de Houston. Ya con James Harden de vuelta tras una suspensión de un juego por patear en la ingle a LeBron James (y ver a LeBron cómo exagera el golpe que le dan es algo maravilloso), los Rockets querían que alguien se las pagara y la víctima propiciatoria iba a ser el equipo que se interpone entre ellos y el segundo sitio de la siembra del Oeste.

Y vaya juego emocionante que fue.

Porque pudo verse el conflicto que se está suscitando en la NBA en este año. Es el duelo entre el pensamiento del baloncesto futurista de los sabermetrics, representado por los Rockets y el enfoque más de vieja escuela de los Grizzlies.

Por un lado los texanos, que esta campaña quieren hacer realidad los sueños húmedos de su gerente general Daryl Morey, y convertir solo disparos de alto porcentaje y funcionar como una maquinaria que pone en práctica las teorías sacadas del MIT de Massachusetts o del libro Money Ball, con las que Morey quiere cambiar la historia, y por el otro, los Grizzlies, que confían su funcionamiento a un juego de dos torres, donde casi todas sus jugadas se inician con el balón en manos o de Marc Gasol o de Zach Randolph.

Al principio iba ganando el enfoque Morey, hay que decirlo. Con los Houston sacando 10 de ventaja en menos de tres minutos, con David Joerger, coach de los Grizzlies, agotando dos tiempos extra sin poder parar el ímpetu de los de casa, que parecían en una bacchanalia de los sentidos, en verdad algo espectacular de presenciar. Un estilo emocionante que hacía ver a los Grizzlies como unos viejos abyectos que merecían morir, en serio. Era odioso ver cómo Rockets anotaba tan rápido y con tanta confianza, y los Grizzlies contestaban con su anacrónico juego de media duela.

Luego, fue la banca de los Memphis quien los trajo de vuelta, con el griego-estadunidense Nick Calathes dirigiendo los asaltos y el estilo de ir descontando poco a poco en guerra de trincheras de los Grizzlies degradando la ventaja de los Rockets, volviendo sus posesiones más largas, con Tony Allen sobre Harden.

Digno de verse, no solo porque estos dos equipos podrían estar en la final del Oeste, sino por lo que significa, el choque entre dos estilos que representan lo futurista y lo tradicional.

Como ese duelo verbal entre el atrabancado Charles Barkley, hoy un comentarista de TNT que llamó nerd a Morey (como si él no lo supiera...) y despreció el enfoque estadístico que equipos como Rockets han abrazado con desparpajo.

Si usted no supo de este debate, a continuación lo que dijo Sir Charles hace unas semanas.

"Primero que nada, siempre creí que el enfoque analítico es basura. Y saben que nunca menciono a los Rockets como contendientes, porque no lo son. El enfoque analítico no funciona para nada. Es solo una basura que gente realmente lista inventó para entrar en el juego porque no tienen talento. Porque no tienen talento para jugar. Ese enfoque no funciona. ¿Qué de eso tenía el Heat de Miami? (bicampeones) ¿y los Bulls de Chicago? (dos veces tricampeones), ¿y los Spurs de San Antonio? (cinco títulos en 15 años). Ellos tenían a los mejores jugadores. Y tenían a grupos de entrenadores que hacían a los jugadores todavía mejores. Todos estos tipos que manejan estas organizaciones, que hablan de esos análisis estadísticos, tienen algo en común: son un grupo de tipos que nunca jugaron este deporte y no podían ligarse a las chicas en la preparatoria".

Morey luego contestó a la diatriba de Charles y así sigue el duelo.

Esa es la metáfora perfecta de lo que ha sido esta campaña, donde acabamos de ver el despido de Brian Shaw de los Nuggetts de Denver, un coach que abiertamente despreció el estilo up tempo para el que está construido el conjunto que dirigía; e incluso no quería tirar triples y le pedía a su equipo que jugaran como... ¡pues como los Grizzlies!

En serio, los Grizzlies son totalmente old school, y hasta parece inhumano ver cómo sufren para conseguir un triple y si no obtienen a un especialista en esos tiros, van a sufrir en playoffs lo indecible. Mientras los Rockets finalizaron con 11 en una noche rutinaria.

Y es ahí donde el resultado final, que vio a los Grizzlies ganando con tiro de último segundo de Marc Gasol (¡excelso Marc!), puede ser la confirmación de que los que apoyan el enfoque de Barkley tienen razón y la NBA no está lista, y jamás lo estará, para las cabriolas y teorías científicas y numéricas de gente como Morey.

Los Rockets aludirán a la clara falta sobre Harden, cuando éste intentaba penetrar hacia el aro. Pero que luego les haya ganado el partido el menor de los Gasol, de una forma tan clásica, tan tradicional, en verdad que no deja lugar a dudas, al menos en este partido, que la forma tradicional sigue imponiendo.

Después de todo, los Grizzlies solo anotaron 4 triples. Y perdieron en rompimiento rápido 23-17, dos de los basamentos de esas nuevas teorías sobre el juego de las que Morey es el defensor más férreo.

Sin embargo, el equipo de Memphis ganó en asistencias 27-24 y forzaron 12 pérdidas de balón además de ganar la batalla en la pintura 54-50.

Pueden solo ser números en este momento, sobre todo sin la presencia de Dwight Howard para los Rockets, la cual los hará mucho más completos en los playoffs y parecidos a lo que es un conjunto dominante como los Rockets acostumbran: con un centro que impone (así ganaron sus dos títulos), curiosamente, totalmente old school.

Pero el juego del miércoles bien puede ser el primer round entre las ideas de Morey de transformar este deporte y las de tipos rudos y sin pelos en la lengua como Barkley, que siguen confiando en que el baloncesto jamás podrá ser trasladado a una fórmula. Esperemos el round 2 con ansia.