¿Pueden los Pacers levantarse?

Ha sido tempestad sobre tempestad para Indiana en este inicio de temporada. Los Pacers del año pasado pueden calificar para los anales de la historia NBA como una de sus anomalías más marcadas. Porque si bien desde comienzos del ciclo anterior era inminente un choque contra el Heat de Miami en las Finales del Este, los Pacers se encargaron de derruir su propio mito de maneras insospechadas y aún así se las arreglaron para retar al Heat en esa instancia (y perder, como también se esperaba).

Su actuación en los playoffs pasados podría calificar como el momento más desconcertante de la moderna NBA y la baja de juego de Roy Hibbert como un capítulo para la dimensión desconocida. Cuando pienso en que para mí eran los ungidos para acabar la pesadilla de Miami, me veo al espejo y me doy un golpe y me digo: "¿cómo pudiste creer tal cosa, imbécil?" Ahora cuando pienso en ellos me imagino algo tan bizarro como un tipo intentando una auto decapitación.

Para mí era obvio que era un conjunto que hacía siempre solo lo necesario para cumplir ofensivamente. A tal grado que es muy probable que los Pacers comiencen a cerrar su ventana para el título luego de ser uno de los mejores equipos del Este los últimos tres años.

La terrible lesión que tuvo Paul George en el periodo entre campañas, aunado a la partida a Charlotte de Lance Stephenson remueven 35.5 puntos del marcador de Indy, un conjunto al que aún con esos dos aportes le costaba mucho anotar y sufría desangrantes lagunas de tiempo sin encestar.

Y el hecho de que Indiana iniciara además de los mencionados sin David West (por una lesión en el tobillo izquierdo) y sin George Hill (por una en la rodilla izquierda), mostraron a unos Pacers cuya mejor posibilidad para sobrevivir es aceptar que ya no son importantes en la Conferencia y que quizá puedan recuperarse para sorprender; tal vez esa personalidad de alpha dogs nunca estuvo en sus genes.

Si ya Hibbert había mostrado lo incapaz que es de cargar al equipo, en los primeros 11 juegos de esta campaña ha sido más que claro que solo puede ser dominante bajo ciertas circunstancias y es un buen elemento, nada más. Ahora los Pacers (4-7) son penúltimos en anotación con 91.2 tantos por juego, aunque su defensiva sigue manejando altos estándares (es quinta), son 28 en efectividad de campo y 19 en triples.

Y es que Indy eligió mal el año para acumular plagas en su contra, con la división central cual campo de batalla en que Chicago y Cleveland van directo a un choque por el Este, Detroit ha resurgido poco a poco y hasta Milwaukee tiene nuevos bríos con su recién contratado entrenador Jason Kidd.

La buena noticia para ellos es sin duda que Chris Copeland ha surgido como un anotador capaz y promedia 14.3 tantos por juego. La mala es que es líder del equipo en el departamento, cuando Stephenson promediaba 13.8 hace un año y era el tercer anotador. Sin embargo, da la impresión que Indiana jugaba a desangrar al contrario el año pasado, y la estrategia funcionaba porque George mantenía altos promedios y Stephenson era la bujía de la mejor defensiva de la NBA con Hibbert y su verticalidad lista para defender el aro y West y Hill aportando a cuenta gotas.

La falta de un anotador designado, sin embargo, se vio durante campañas consecutivas como uno de sus defectos más marcados.

Si los Pacers con su equipo completo el año pasado por momento parecían incapaces de anotar y salvaron muchos partidos en el último cuarto, este año es claro que George, Stephenson, West y Hill solo parchaban un diseño anacrónico, y en pleno auge de las ofensivas poderosas del Oeste.

El nombre del juego sigue siendo ofensiva, y más con la Liga favoreciendo las actuaciones de sus líderes anotadores por diseño. Es como si los Pacers se empecinaran en jugar como los Detroit de Chauncey Billups, Rip Hamilton, Ben Wallace y Rasheed Wallace, cuando ese modelo ya caducó y eso es debido a los lineamientos que ha ido implementando la NBA.

Es seguro que cuando los Pacers puedan tener a su equipo pensado en el comienzo de la campaña, (menos George), habrá alguna mejoría. Pero ahora parece claro que el principal problema es el sistema del coach Frank Vogel que durante años (quizás la época soñada de la franquicia desde su primera final al mando de Larry Bird), ha pasado por alto la ya necesidad de tener una ofensiva poderosa que no tenga que rezar por anotar más de 100 puntos cada noche, en una Conferencia Este que este año es notablemente mejor.