Política del Big Stick en el Oeste

A este paso, de la Conferencia Oeste saldrá el campeón de la NBA. Es otra liga en sí misma, y se puede entrever que ningún equipo en el Este, en estos momentos, parece tener lo necesario para batir a los competidores del wild west. Es Golden State marcando el primer mes y medio de competencia, y a pesar de su histórico inicio (el cual han amasado sin David Lee), los Warriors saben que sumar a Ray Allen es imperativo y que con él, obtendrían a otro tirador para seguir bombardeando a la liga.

Memphis consiguió a Vince Carter antes del inicio de la temporada para ayudar a la ofensiva en un conjunto tan mentalizado a la defensiva, que a veces se les olvida que tiene que anotar para ganar.

Los Rockets, cansados de ser el hazmerreír de los contendientes, han logrado adicionar al delantero Corey Brewer, que es un experto en correr rompimientos rápidos, justo lo que necesita el ataque de Houston luego de un primer mes a tambor batiente.

Y dentro de los suspirantes inesperados de este año, luego está Dallas...

Ni siquiera estaban en la lista. No con Jameer Nelson moviendo al equipo en una Conferencia con Tony Parker, James Harden, Damian Lillard, Stephen Curry, Chris Paul, Mike Conley, Goran Dragic.

Y es que al ganar la puja por Rajon Rondo (¡cinco jugadores!, sin duda sobre pagaron), continúan con su estrategia de regresar el equipo a virtualmente el mismo estado en que estuvo cuando ganaron el campeonato en 2011, antes de que Mark Cuban (torpemente) lo desarmara para poder ir a buscar los servicios de Deron Williams y Dwight Howard (para que ambos lo desairaran), en busca de extender la ventana de oportunidad de Dirk Nowitzki.

Ahora obtuvieron a un gran distribuidor de juego en Rondo, pero a uno que tendrán que tolerarle que no haya desarrollado un efectivo tiro de tres a estas alturas de su carrera, y que tiene porcentajes muy bajos desde la línea de libres, una personalidad explosiva, que si no se entiende con el coach, puede resultar en un problema para la química en el vestidor. Rondo es un genio, pero uno muy incomprendido.

Son razones por las que Boston no le quiso dar un contrato con el máximo de dinero posible y asegurarlo como su jugador franquicia. Forzado por la política del Big Stick del Oeste, Dallas ha sacrificado juventud para volver a su forma de contendiente porque de otra forma estaría abrumado ante la brutal y sádica competencia que se enfrenta en el Occidente NBA.

¿Un espejismo?

Y es que parece una seducción el que Rondo llegue a Dallas, porque con Nelson como movedor, Dallas promediaba 113 puntos por juego (líderes NBA), y vale la pena hacerse la misma pregunta, que probablemente se hizo Rick Carlisle, coach de Mavs (después de salivar copiosamente): ¿cuánto promediaremos con Rondo, líder en asistencias de la NBA, que tenía a los Celtics como el mejor conjunto en pace? (métrica que mide posesiones de balón en 48 minutos), moviéndose en ese ritmo. En apariencia es una oferta que no se puede rechazar.

El problema vuelve a ser que este año, en Boston, Rondo disponía del cuarto equipo más joven de la liga (muy atlético), capaz de correr a su ritmo. Ahora Rondo ha vuelto a una situación similar a la que tenía cuando junto a Ray Allen, Kevin Garnett y Paul Pierce conquistaron el título 17 para la franquicia de Massachusetts en 2008.

Otra vez Rondo tendrá que jugar al ritmo de un cuatro titular que promedia 28.7 años de edad (los terceros más viejos).

Con Oklahoma City apurándose a reverdecer laureles y los Spurs momentáneamente atacados por las lesiones, pero declarando su intención firme de defender el Larry O'Brien, la auténtica carrera armamentista del Oeste deja en un vergonzoso y lejano segundo plano al Este.

Si el Oeste reina nuevamente al final de este ciclo, la liga tendrá que tomar en serio aquella propuesta del reordenamiento de los equipos y pugnar por el balance entre conferencias, porque en verdad el Oeste es tórrido e inescapable y el Este es blando, y... está Filadelfia. Nada más qué agregar.