¡Detengan la pululación de Hardens!

Alguien lo tiene que decir: si la regla de poner el antebrazo ante el ataque de un ofensivo todavía existiera, James Harden ya se hubiera convertido en un damnificado de su propio estilo, (con barba de indigente del Bronx). Es donde se ve la ambivalencia de las reglas por las que la NBA trabajó por años con denuedo, para que la ofensiva fuera más consistente y hubiera partidos de 100 puntos o más. Pero lo de Harden es el colmo, es una muestra más de que la liga necesita balancear más el juego.

Es claro que la NBA quería extinguir a los Bill Laimbeers venideros, especialistas en dispensar su "cariño" sobre cada osado que intentara entrar hacia el aro, pero están dejando a los defensivos de elite sin recursos. Lo de Harden sin duda es lo más emblemático. El escolta se ha cimentado como puntero en la pelea por el trofeo MVP, y si uno ve, es escalofriante lo que significa para su equipo. The Beard es responsable de 39.8% de los intentos de dos puntos de su equipo, esto es, generalmente abajo del aro, lo cual se gana con penetraciones a la llave.

Si no consigue entrar, tiene un step back jumper (bote y tiro en retirada) y disparo de dos puntos que le dan 9.4% de la producción ofensiva de tiros de media de los Rockets, y si le dan falta en acción de tiro, Harden va a la línea para conseguir 8.8 tiros de línea por juego. Es ofensiva por cada poro, que por otro lado, si la liga permitiera enfoques defensivos más concentrados, haría del estilo de Harden algo peor que un deporte extremo.

Eso hace de Harden el jugador con más intentos de tiro de campo en la casi concluida campaña, 1,442 intentos; 693 aciertos de línea de 800 intentos, 2,172 puntos y una estadística de 16 victorias estimadas para los Rockets gracias al talentoso jugador.

Pero es un desprecio total al arte defensivo. El mismo Harden, aunque ha mejorado su defensiva esta campaña (nota: no demasiado), ejemplifica al jugador despreocupado al costado defensivo, baste buscar en youtube las "hazañas" a la defensa de James para escandalizarse (y arrancarse los pelos llenos de aprensión).

Claro, nadie quiere un regreso a los equipos de Mike Fratello (que en los noventa postulaba que la mejor defensiva era mantener el balón virtualmente los 24 segundos de posesión y despojar al otro de sus tiros), o la actual crisis que estableció en el colegial este año el Kentucky del coach Calipari, que fue una defensiva indomable durante la campaña, surcó invicto antes de caer en el Final Four, pero volvía los encuentros algo muy aburrido (la verdad).

El asunto con Harden pone en evidencia la próxima crisis a resolver en la búsqueda constante de la NBA por equilibrio, su dilema es cómo hacer al baloncesto algo excitante, pero tampoco al grado de permitir que Harden, o los que vengan con ese estilo, basen su juego en el miedo que tiene el rival de una colada hacia el aro, y cómo una doble marca solo hará que James pase el balón a un jugador perimetral.

Lo que es estrategia dentro del juego, por supuesto que es contra indicación en el sentido del espectáculo, ese es el gran problema. Si a los Rockets se les ocurre tener a Dwight Howard en la duela en un partido ante Spurs en el cuarto periodo, el coach Gregg Popovich eliminará la incertidumbre y dará falta al centro de los de Houston para que éste vaya a la línea y su .573 desde la línea de libres haga el resto. Esa estrategia es poco redituable en cuestiones de show, pero es parte del juego.

Se habla de que en la próxima junta de dueños de la NBA, ese aspecto será regulado, pues ese tipo de faltas a jugadores de bajo porcentaje de tiro de línea, destruyen el ritmo de juego y al espectador masivo, que busca a la liga por su rapidez y espectacularidad, no le gusta ni tantito, es como aplicarles un purgante y pedir que te sigan viendo.

El otro aspecto a regular es lo que puede o no hacer una defensiva, que no puede tocar ni con el pétalo de una rosa a un jugador ofensivo directo al aro. Eso hace que Harden tenga esas artimañas en que utiliza el euro step, se contorsiona ocultando el balón, estira el brazo y exagera su movimiento en caso de un contacto, el cual nunca tiene que ser excesivo, es como un día de campo para los jugadores con estilo hacia el aro.

Eso hubiera sido como el Edén para Jordan y demás penetradores legendarios de la llave, por eso ex jugadores como Alonzo Mourning se atreven a decir que Air promediaría 50 puntos si jugara en esta época.

Lejos de esa opinión, sí es cierto que los grandes bastiones defensivos de la liga parecen maniatados y por eso nos preguntamos cómo es que Anthony Davis promedia 2.9 bloqueos por encuentro y cada vez es más raro ver una tapa como la que Tim Duncan puso a James Harden en los instantes finales de su partido del viernes, la segunda vez en que los Spurs le ganaron en la semana a los Rockets en camino a su décima victoria en fila.

Es el asunto de la esencia del juego enfrentándose al sentido circense que hace "emocionante" un partido NBA, ¿cómo evitar el exceso y proliferación de los Harden y llegar a un equilibrio en el que el juego defensivo no se pierda?, esa es una de las batallas que vienen.