Conozca a Russell Westbrook

Les presento a su MVP del Juego de Estrellas. Usted lo pudo ver anotando 27 puntos en 11 minutos para imponer una marca de más tantos anotados en una mitad el domingo. Se quedó a un punto de la marca de todos los tiempos de Wilt Chamberlain impuesta en el All-Star de 1962.

Usted disfrutó de sus triples desde una distancia que si los intenta en un juego normal, el entrenador lo manda a la banca y le deja de hablar. Y no me diga que no disfrutó su clavada, en la que el increíble atleta se golpeó la cabeza con el tablero, pero no antes de clavar bestialmente, una jugada que muestra las capacidades irreales de este tipo.

Sí, el mismo que se puso a bailar como señora gorda con tubos cuando metió su tercer triple de una distancia bastante alejada de la línea de tres, cuya sonrisa parece una afrenta, pero que tiene un humor finísimo para admitirlo.

Russell, conocido por su estilo para la moda como ningún otro (este hombre es capaz de ponerse en una estola de pieles y tenis con bermuda pandillera y salir a la calle sin temor a ser apedreado, como sería una obligación de la humanidad), es uno de las personalidades más interesantes que han llegado a la NBA en mucho tiempo.

Es porque siempre juega como si su vida estuviera en riesgo. Es como Kevin Garnett a la quinta potencia, con esa rutina de golpearse el pecho, el tipo que más se se acerca a la hiperactividad que recuerdo de Steve Francis (¿lo recuerda?)

De Russell sabemos que aunque es un anotador de antología y sería la súper estrella de cualquier conjunto (al estilo James Harden en Houston), −cuando el experimento de Oklahoma City se colapse ante la escasa imaginación de su coach, lo cual puede ocurrir a final de esta temporada−, es también un súper compañero de equipo, sin absolutamente nada de miedo de intentar el tiro ganador.

De hecho, ese es el problema que le achacan al matrimonio (creativo) entre Russell y Kevin Durant, la absoluta estrella de la NBA y de OKC. Porque en el papel, la comparación más simple podría asegurar que Russell debería guardar su lubricidad (no sexual) y dedicarse a ser el estupendo comparsa que fue una vez Scottie Pippen para Michael Jordan.

Pero no parece tan simple. Lo de Russell es hasta donde se puede ver, inclasificable. Un atleta en el molde LeBron James, o sea, lo que llaman un fenómeno de la naturaleza, un tipo que con capacidades de delantero de poder, pero que se mueve en la duela como un movedor de pelota.

Dios puso demasiado en la canasta de Russell. Pero para algunos, la impresión es que su misma sangre fría y escalofriante (en verdad) aptitud para ver cada juego como su último instante en la tierra, es su peor enemigo.

Así es, por más súper atleta que sea Russell, jamás ha entendido lo que hacen los de su posición de juego. Es un movedor que piensa como todo, menos como uno. Es como Harden y James, pero ni Russ ni The Beard parece llegar a la inteligencia para jugar de LeBron, por eso lo de Miami va a recordarse mucho tiempo: un equipo que ganó dos títulos y llegó a cuatro Finales seguidas sin siquiera tener un poste productivo y mucho menos un movedor de élite.

Es el problema de Russ, es tan bueno anotando, que a veces pedirle que arme al equipo parece como algo imperdonable, porque dejará de anotar. Russell se tiene tanta confianza, que es capaz de intentar esos tiros locos y absurdos del pasado domingo, pero no ante la relajación barriobajeril de un All-Star, sino en una final del Oeste, donde todo está en juego.

El resultado ha sido que OKC, luego de ser derrotado 4-1 por Miami en las Finales de 2012, no ha levantado cabeza y no ha conseguido volver a Finales. Se ha hablado de que la mejor alineación de OKC tendría a Russ como escolta y de movedor Reggie Jackson, pero en el colmo, Jackson también salió un estupendo anotador ambicionado por otros equipos y menos un armador.

Tal es el drama de Russell Westbrook, y eso sin contar que no perdió ningún partido desde la secundaria hasta hace menos de un año, y que últimamente ha tenido muchas que le han marginado del juego y tienen a OKC en un décimo lugar de la conferencia.

Si algo demostró este jugador el domingo, es que es uno de los talentos de la NBA que ocupará un lugar importante en la liga durante muchos años y que cuando pueda levantar su primer Larry O'Brien, sabremos que una estupenda historia tuvo un clímax adecuado.