El Comisionado Silver no miente

Durante la pasada reunión de dueños de la NBA, previo al inicio de los playoffs, Adam Silver, puso el dedo en la yaga de porqué una modificación en los criterios de los equipos de playoffs, podría ser riesgosa.
Y que conste que esto viene de un siniestro personaje cuyo fin último parece ser uniformar a la liga con esos horrendos uniformes con mangas y próximamente los anuncios de 3 Hermanos (son capaces) en el trasero de los shorts; hacer que Kevin Durant parezca una envoltura de Doritos y cosas peores (en serio, ¡cruz, cruz!)
Silver advirtió que modificar los criterios para seleccionar a los equipos a playoffs no son tan sencillos, y la razón le asiste. Es cierto, este año quedó fuera de la postemporada Oklahoma City con una marca que le hubiera dado el sexto mejor registro en la Conferencia Este al Thunder.
Y el Thunder con Russell Westbrook, contendiente a MVP, hubiera sido un esperado duelo ante la maquinaria inmisericorde de los Warriors, aunque el vox populi arrojara que Russ terminaría siendo carne machacada ante los de Oakland el morbo iba a ser incontenible.
Pero mientras que el Thunder quedó fuera en el Oeste, en el Este clasificó a playoffs Boston y Brooklyn, con infames récords perdedores. Es esa cultura de premiar la mediocridad lo que escalda a la mayoría; pero la tremenda realidad es que los playoffs son otro asunto, es una tabula rasa, y por eso se han dado ya en la historia eliminaciones de los sembrados 1 por el ocho, es algo que no debe perderse.
Como en 1999, año del primer título de San Antonio, que por el Este calificó como 8 Nueva York y eliminó al 1, Miami. Y eso fue porque independientemente del récord, las lesiones o la clase de porquería mental que siempre ocurre con los Knicks, éstos eran la nómina más costosa de ese entonces y tenían talento a raudales: Larry Johnson, Alan Houston, Marcus Camby, incluso a un dinámico Latrell Sprewell.
Por eso no hay que creer en la inferioridad de los equipos. El caso presente es Brooklyn, que ayer le dio tantos problemas a Atlanta (antes de caer, claro), porque su altura bien utilizada puede meter en aprietos a cualquiera; porque Brook López, Joe Johnson y Deron Williams no son un trío al que pueda despreciarse por más mal que hayan jugado la mayoría del ciclo regular y los Hawks tendrán que resolver el difícil puzzle si quieren seguir avanzando.
No importa cómo lo pongan, siguiendo este ejemplo, Brooklyn es un equipo de playoffs y si Hawks continúa concediéndoles puntos en la pintura (57-42) y perdiendo la batalla por los rebotes (47-39), no habrá Kyle Korver que los salvé al menos de una serie larga y desgastante que los deje agotados para la siguiente y eso es parte del encanto de playoffs. La propuesta en esta nueva era de apertura, que era imposible con el antecesor de Silver, David Stern, es que la NBA opte porque a la postemporada clasifiquen los mejores 16 registros del año y punto. Lo que este año hubiera elegido a 10 conjuntos del Oeste y solo 6 del Este. Eso suena a algo ideal, pero también tiene sus contras.
Parece inaudito que Cleveland, con todo y que es el flamante número 2 del Este, en el Oeste sería un conjunto bueno, pero nada excepcional. Eso llevó a que Atlanta jugara basura el último mes y aún así finalizara primero, por siete partidos sobre su más cercano perseguidor, y calificara con 60 victorias.
Esa es la verdad actual: Hay 5 conjuntos del Oeste antes del segundo mejor después de Atlanta en el Este. Pero también lo que mencionó Silver, en el sentido de que dirán lo que dirán los críticos, pero la lucha por las dos últimas semillas en ambas conferencias se fue al último día, fue algo apasionante y es difícil vislumbrar eso si calificaran los 16 mejores récords porque la disputa bien podría terminar desde un mes antes de concluida la campaña.
De hecho, todo el estallido de los 9 triples dobles de Westbrook se dio porque Russ estaba intentando llevar a playoffs a OKC y presenciamos historia que es difícil que hubiéramos visto en el caso de que Oklahoma City se supiera calificado gracias a que su marca era una de las 16 mejores de la liga.
Porque también la "inferioridad" del Este es subjetiva, es una conferencia marcada más por equipos con un estilo defensivo. El Wild West es como el nombre lo indica, un tiroteo casi surreal, ofensivas vertiginosas. Esos estilos no deben perderse, es lo que le da identidad a cada conferencia.
Y aunque van por los menos dos años consecutivos que el conjunto 9 del Oeste no califica a playoffs, aún con marca ganadora, hay más factores en juego que una nueva organización de playoffs para mantener la atención del público durante una extenuante campaña de 82 juegos.