Clippers es el equipo del destino

Podrán hablar el resto del año del heroísmo de Chris Paul, pero la otra alternativa que enfrentaba el jugador de 30 años es el retroceso de quedarse otra vez en la primera ronda. Cuando dicen que el legado de Paul está en juego en estos playoffs no mienten. Y ahora, luego de haber realizado la hazaña de batir al campeón defensor en la que desde ahora ya es catalogada como la mejor serie de primera ronda de la historia, es difícil no considerar a estos Clippers como el "equipo del destino" en esta campaña.

Dolerá infinitamente cuando sus esfuerzos choquen contra ese muro inamovible que parece Golden State. Y es que esa es la final del Oeste que comienza a tomar fuerza, al menos que en verdad los Rockets tengan algo qué decir, porque lo que es Memphis, acaba de entender que el futuro del juego son las ofensivas de flujo de balón y que su coreografía buscando darle el balón a Z Bo (Zach Randolph) y al Big Spain (Marc Gasol), parece ya tan anacrónica, que es hasta como si Golden State se mofara un poco mientras patea su cadáver y (el del pasado del juego) al más pútrido abismo.

No tiene más que volar el balón para que se hagan puntos fáciles y son capaces de jugar el juego físico del que Memphis se enorgullece. Obtienen puntos rápidos, que es lo que a los Grizzlies les cuestan sangre conseguir y sin Mike Conley, ni un juego tienen esperanza de ganar.

Por eso los Clippers parecen destinados a ponerles dificultades a estos Warriors, en un panorama del Oeste en que el único equipo que no es una ofensiva de alto poder uptempo son los Grizzlies; el último dodo que tendrá que ser extinguido para dar paso a esa era de la que Stephen Curry y James Harden parecen perfectos adalides.

¿Pero porqué habíamos dejado fuera a los Clippers? Pues porque ya demasiadas veces nos hicieron quedar mal, son un equipo listo para contender desde que llegó Doc Rivers y sin embargo su inmadurez los abrumaba. Se veía reflejada en las faltas técnicas de Blake Griffin, en su propensión a ir ganando por 20 puntos y luego perder como cándidos novatos de leche y en esa actitud de pandilleritos en calleja que había sido explotada por todos sus rivales.

Pero ahora han dado un paso adelante, su defensa fue capaz de adivinar las estrategias del mejor coach de la NBA (Gregg Popovich), están más que listos para los Rockets y yo no creo que pierdan.

Si de algo le sirvió a Blake y a compañía el brutal choque contra Spurs es en que los ha ayudado a crecer y a enfrentarse a la adversidad temprano (a una en verdad insoportable). A partir de esta noche comenzaremos a ver, en otro tiroteo, contra los Rockets, si ya han aprendido a poner fuera de combate a otro suspirante, de otro modo, destinado a hacerse pedazos contra Warriors. Siguiente en la lista: el experimento de Daryl Morey y James Harden.

La salud de Chris Paul es la principal interrogante, y también saber si no se desangraron de más en darle la eutanasia al campeón, pero luego de la gesta del Juego 7 contra Spurs, los Clippers, -que no tienen ni siquiera un delantero de poder reserva con el tamaño adecuado y su banca era inferior a la de Spurs y lo es ante la de los Rockets-, parecen destinados a chocar contra Golden State en la final del Oeste.

Es como de script de película: después de haber sobrevivido al infierno de los Spurs, su piel es aprueba de todo, ahora cualquier cosa que no sea un clímax entre Clippers y Golden State, dejará mucho qué desear.