Boris y la Iberia sumergida

Sobre la derrota de la selección española, fuera de este mundo. Simplemente una demostración más de que el deporte es toda vez impredecible, y tener la alevosía para colocarnos el hábito de pitonisos, como hicimos millones de personas, y presagiar el Estados Unidos contra España como la Final del Mundial, lleva consigo su castigo, ahora todos los que lo hicimos parecemos auténticos idiotas.

Pero es que sí fue inesperado. Y en el juego, el factor Boris Diaw fue el que más llama la atención, sobre todo porque el coach Vincent Collet de Francia lo utilizó por fin tomando una hoja del libro de jugadas de Gregg Popovich, el estratega de los Spurs de San Antonio. Estas finales de la NBA, Diaw recibía el balón en la de tres, una finta y un bote y pasaba el balón. O iba directo a la canasta.

Claro, no tenían a Tony Parker, pero convirtieron a Diaw en el epicentro de su ofensiva, en su armador. Fue soberbio. Boris anotó 15 tantos y tres triples, dos de ellos claves para la victoria, además de tres asistencias y una bandeja de globito que arruinó a España.

El entrenador Collet hizo trabajar a los superiores postes de su rival fuera de la línea de tres, y eso sacó a los Gasol de su territorio de dominio. Llegaron momentos que Diaw solo hacía una finta de disparo, y el equipo español entraba en pánico porque Boris ya había hallado la confianza suficiente. Un triple de él fue el que le dio la ventaja de 11-2 a Francia, y de ahí, los galos no miraron para atrás.

Fue algo emocional y totalmente fuera de serie, porque muchos dábamos por descontado que la ausencia de Parker era la razón por la que Francia saldría de la lista de contendientes por la Copa del Mundo. Pero los galos simplemente cambiaron el plan de juego sobre la marcha, todo desde el perímetro, tanto defensiva como ofensiva.

Dejaron de buscar a un substituto para el juego uptempo que favorece Parker y se dedicaron a utilizar sabiamente lo que tenían. No me sorprendería que Collet, que es coach del Strasbourg IG de la liga francesa, reciba pronto ofertas de la NBA.

Con esa opresiva defensa dejaron a España en un amargo 2 de 22 en triples y el poderoso acorazado de Iberia todavía tuvo oportunidad de ganar el juego, a pesar de todo.

Y es que fue pura estrategia, con los franceses entendiendo que si seguían los esquemas de cuando Parker los guió al título de Europa el año pasado en Eslovenia, estaban perdidos. Se adaptaron, entendieron que Marc, Pau y Serge Ibaka estaban haciendo pedazos a todos y luego los guardias ibéricos simplemente daban el tiro de gracia. ¡España era favorito por 16 puntos!

Me pareció como guerra de guerrillas estilo Segunda Guerra Mundial. Con la armada española vestida para pelear "como Dios manda", y los franceses utilizando todo su plantel como pequeñas fuerzas de choque en un intento que parecía imposible, decimando al rival con cada jugada, comprándose tiempo para una salida espectacular.

Y esa salida ocurrió. En el cuarto periodo es donde todavía pensaba que nuestros hermanos españoles podrían imponerse. Pero ese triple de Diaw, que les puso las cosas a siete, simplemente los aniquiló moralmente. Ya después intentaron escapar por medio de milagros de tres puntos, sin reparar en que Francia los tuvo agarrados por el cuello todo el partido.

Triste ver la decepción de toda la Barclaycard Arena viendo a sus héroes repetir la caída de su selección de futbol. Lo que me intriga es cómo las dos narrativas de los enfrentamientos internacionales y de la NBA se trasladan a la perfección. Diaw para muchos fue el MVP de las finales en que Spurs ganó su quinto título y ayer dio los franceses se asemejaron a esa maquinaria que puso Popovich a funcionar en una reinvención a vapor de su estilo debido a la ausencia de Parker.

"De la que nos salvamos": el USA team

Si algo hizo Francia fue demostrar que el baloncesto sigue siendo estrategia y enfrentamientos individuales, balance y espaciamiento en la duela. Estados Unidos iba a ser favorito por muy poco ante España, y en verdad que ese partido no sería nada fácil para los estadunidenses, con unos españoles tratando de vengar la derrota de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Pero si en esa ocasión Kobe Bryant salvó de una derrota a los americanos, esta vez no habría Black Mamba, no sabían si alguno de sus jugadores tenía lo necesario para responder, Kevin Durant era el plan A, y Paul George era el B. Y no había C. Eso tenía nerviosos a los estadunidenses, que necesitarían heroísmo de alguien y con Derrick Rose en un estado menos que óptimo y cuidándose para la próxima temporada, eso sería difícil.

Por eso, es obvio que luego de que Francia eliminó a España los estadunidenses respiraron con alivio, quizá ahora estén menos tensos y disfruten más de las posibles palizas al oponente que hay en su futuro.