Ayón perdió la oportunidad de su vida

Gustavo Ayón firmó por dos años con el Real Madrid, según fuentes rechazó una oferta formal de jugar con los Spurs de San Antonio. Es tan fácil decir que que lo de los texanos era una mera especulación y el equipo español dio pasos en firme. Pero yo creo que era una oportunidad que parecía la más cierta, la más verdadera.

Gustavo podrá ir de fin de semana de compras a Puerta de Sol, o avistar la catedral de la Almudena y presumir que juega en una auténtica ciudad museo, eso es genial, no hay forma de contradecirlo.

Una cosa sí es clara, Gustavo Ayón se ha perdido de la oportunidad de jugar con el que quizás es el coach más revolucionario y más grande de nuestra época, aún en activo, Gregg Popovich. Se perdió de la posibilidad de formar parte de los Spurs en la mejor oportunidad para repetir como bicampeones que han tenido desde que el dúo Popovich-Tim Duncan están en la franquicia, con Manu Ginóbili y Tony Parker sanos y listos para intentar la continuación de una gesta histórica, de un auténtico regreso del Hades, en el inicio de la campaña 2014-2015.

¿Se da cuenta Gustavo que en San Antonio, Popovich y RC Buford, solo suman talento que puede ayudar en el esquema general de cosas? ¿Que esa creencia en un sistema depurado a lo largo de 17 años ha hecho de los Spurs el equipo más consistente, incluso más que los Lakers de cinco campeonatos?

¿Que las pasadas Finales hicieron una sinfonía que posiblemente revolucione no solo el basquetbol de la NBA sino de otras ligas en el mundo? Para el verdadero amante del juego del baloncesto, los Spurs son la cúspide de una larga evolución, el epítome del juego en equipo que abomina de estrellas individualistas que no se sacrificarán por la colectividad.

¿Cuánto pudo aprender de Tim Duncan? El Big Fundamental se identifica a la perfección con el set de herramientas que trae Gus. ¿Cuánto tiempo antes de que le enseñara ese confiable tiro de media contra el tablero? ¡Estamos hablando del mejor delantero de poder de todos los tiempos! La posición que más ama Gustavo.

¿Sabe Gustavo que los Celtics del campeonato de 2008 y los Miami de las cuatro Finales consecutivas querían ser como los Spurs? Aunque sea el hermano poco agraciado y retardado; aunque sea la versión express y descafeinada. Que el hecho de que le ofrecieran un puesto al nayarita, y le insistieran, es que algo tiene él para encajar en el gran esquema de esta franquicia. Y Gustavo prefirió ir a Europa. No, esta historia no debió terminar así. Me niego a creerlo.

Le hubieran dado un rol en San Antonio, y creo que en el tablero del coach Pop ninguno de sus selecciones es inútil al sistema, y no banquea a un tipo con agallas como Gustavo. Y más, que la actitud de Gustavo de partirse la cara por el bien del equipo es algo que ama el coach Pop, de siempre.

Tengo la impresión de que San Antonio hubiera amado a Ayón, miles de compatriotas hubieran hecho el viaje a la tierra del Álamo nada más para ver a Ayón en ese equipo. ¿Cuántas veces vinieron los Spurs a México, y parecían el equipo de casa? México ama a San Antonio y a los Spurs, algo nos une a ellos a lo largo de la historia y ellos lo comprenden.

Su llegada a los cinco veces campeones (¡oh, por Dios Gustavo, creo que se te fue la oportunidad de tu vida!), me la imagino a algo análogo a cuando llegó Eduardo Nájera a Dallas. Primero parecía un cínico experimento para ganar adeptos entre la afición latina de la ciudad, y de pronto Nájera se volvió favorito de la casa, el tipo que era capaz de enfrentar con valor al rival y unía a los Mavs en momentos clave.

Por algo después Dallas lo pidió de vuelta tras una estadía con Denver, cuando les hacía falta tuétano en los huesos. Fácil es recordar cuando Don Nelson lanzó al de Meoqui a defender a Kevin Garnett en esos ya lejanos años, y Nájera hizo una labor decente en contener al Big Ticket.

Es inútil vaticinar, pero yo creo que San Antonio hubiera amado a Gustavo, la misma clase de hombre hombre (a man man) que fue Bruce Bowen, Stephen Jackson, que fue Fabricio Oberto, ese tipo mal encarado que siempre parece ser la diferencia entre el talento de campeonato y el talento a secas.

Y ahora ese talento está en Real Madrid (¿hurra?) La segunda mejor liga del mundo, sí, un destino admirable después de todo. Pero es imposible no pensar que Gus Gus solo dio un gran rodeo para llegar al mismo punto; creo que si no vuelve a la NBA nunca, este momento será recordado por mucho tiempo como el instante crucial de su carrera. De un jugador talentoso que decidió "no sufrir más", que volvió al primer amor ACB, contento de que alguien finalmente reconociera su talento y lo pagara como debe ser.

Ese sueldo mínimo de la NBA iba a ser provisional, ¡Gustavo iba a estar en el equipo favorito para repetir como campeón este año!, algo que muchos veteranos abrazarían. Los Spurs no estarían cegados a lo que veían, y Goosey habría llegado a un equipo que le valoraría, y como la ciudad, con una gran población mexicana, lo amaría y por ende la franquicia también.

Gustavo hubiera abrazado a los Bucks si éstos le hubiera permitido echar las raíces deseadas; un contrato más extenso, que lo motivara más, esa era la intención de Ayón cuando firmó con los Hornets en su primer equipo en la Liga, hasta su último, Atlanta.

En cambio Gustavo se convirtió en un terrible destino en esta liga tan competitiva: un gitano NBA (un journeyman) y con familia a cuestas, no es una buena combinación.

Entra a la treintena, tiene más posibilidad de mantenerse en un gran nivel físico en Europa que en la descarnada competencia NBA en donde a los 32 ya eres una reliquia de museo y mereces que Kyrie Irving te cruce y te lleve a la escuela de nuevo. Allá afuera hay lobos, Gustavo.

Gustavo necesita estabilidad, y además, es claro también que él jamás abrazará el idioma inglés, se sabe de buena fuente que lo aborrece, con años contados en un estado físico para combatir al mejor nivel y condiciones para aportar como basquetbolista, a los treinta muy pocos pueden aprender a tirar bien de media y a corregir esa mecánica de tiro de línea que le ha contribuido para frenar su desarrollo.

Total, que contando las situaciones, Gustavo no encontró el hogar que esperaba en la NBA y ahora tiene lo que quería: un hogar en donde no necesita traductor (al menos que vaya al país Vasco) y en donde no tendrá que preocuparse de dónde vendrá el próximo cheque anual.

Es fácil, los aficionados de su juego lo seguirán e intentarán ver que es un buen destino para el pilar de la selección mexicana, que como muchos antes que él, el amor por el idioma y una mejor situación en Europa puede más que estar esperando una oportunidad en Estados Unidos, como si fuera otra vez la primera vez; como si después de una medalla de oro en PreOlímpico y el título Jugador Más Valioso, tuviera que seguir esperando la caridad de los equipos estadunidenses, desde ese lado se entiende la acción de El Titán.

Pero la mejor liga es otra, y no será lo mismo ver al mejor jugador mexicano de basquetbol de su generación pasar sus mejores años en Europa que defendiendo los colores de una escuadra NBA.