Otra Óptica

Vigor híbrido

El rival en turno esta tarde de la selección mexicana es fascinante en cuestión geopolítica, racial y genética.

La selección de Bélgica, que hoy se enfrentará a México, ha resurgido como potencia mundial gracias a cuestiones genéticas, raciales y geopolíticas, entre otras.

Desde los tiempos de Enzo Scifo armando el juego y Jean Michel Preud'homme defendiendo el arco, Bélgica no tenía una selección como la actual.

Romelu Lukaku, Marouane Fellaini, Eden Hazard y Thibaut Courtois son futbolistas excepcionales y no sería extraño ver a esa selección superar el cuarto lugar que consiguió en la Copa del Mundo de México 1986.

Bélgica es la sede de la Unión Europea y junto con Luxemburgo en el Benelux, una región de amplia movilidad e inmigración.

Tal como sucede en Francia, esa inmigración es visible hoy en su selección nacional de futbol. Un crisol de culturas, razas y una mezcla genética que bajo la teoría del vigor híbrido (también conocida como Heterosis) ha derivado en una potencia futbolística.

La Heterosis es un término genético para la crianza y mejoramiento selectivo, la cual sostiene que los mestizos combinan las virtudes de padres de distintos grupos raciales. Algunas características superiores incluyen longevidad, fertilidad y crecimiento, entre otras. Hoy México se enfrentará a un rival que le superará en talla y potencia, por lo cual será un buen ensayo de cara a la Copa del Mundo.

El partido se celebrará en el estadio Rey Balduino en Heysel. Una sede que tuvo un día negro el 29 de mayo de 1985, cuando en la Final de la Copa Europea (ahora Liga de Campeones) entre Liverpool y Juventus, 39 hinchas murieron aplastados contra la malla y 600 más resultaron heridos.

Ese incidente es una de las razones por las cuales en Europa se retiraron las mallas hace mucho tiempo, algo que en México solo se dio hasta hace poco, al por fin entender los directivos que el rectángulo de juego es la principal vía de escape para la afición en caso de incidentes y que solo de vez en cuando algún loco invade la cancha.

Hoy, una selección de México calificada tiene su primer ensayo serio hacia el Mundial, después de la semifinal de la Confederaciones Rusia 2017 ante Alemania.

La casa de la Unión Europea acogerá al Tricolor en una sede histórica, manchada por una tragedia y en plena crisis continental por la proclamación de la independencia catalana.

Espero que los futbolistas mexicanos, cuerpo técnico y directivos entiendan dónde están parados, que éste no es otro amistoso para recaudar dólares en territorio norteamericano y que van a jugar ante una selección genéticamente vigorosa, en la cuna de Europa y por lo tanto del futbol, en un momento durante el cual el Viejo Continente vive cambios geopolíticos con el Brexit y Cataluña.

Nuestros futbolistas están malacostumbrados a los viajes cortos a Texas y California, los centros comerciales para sus compras y el aire acondicionado de los domos norteamericanos.

Ya va siendo hora de que, liderados por los mexicanos en Europa, nuestros futbolistas y también nuestros directivos expandan sus horizontes culturales este otoño hacia la expresión más artística del futbol en el Viejo Continente, donde exponentes como Vicenzo Scifo y Jean Michel Preud'homme escribieron parte de la historia de este hermoso deporte.