Otra Óptica

La revolución holandesa

Los cambios que el ex delantero Marco van Basten planea introducir desde la FIFA pueden transformar el futbol de una manera nunca antes vista.

Tenía que ser un holandés el que revolucione el futbol. La Naranja Mecánica dirigida por Marinus Jacobus Hendricus Rinus Michels lo hizo en 1974.

El cambio de velocidad en el juego que impuso ese equipo era evidente a simple vista.

Aun más cuando se compara el juego de los Países Bajos en la Copa del Mundo de Alemania con el Brasil de México 1970 que encabezaba el Rey Pelé.

Las transiciones ofensivas y defensivas nunca antes vistas, junto con el color naranja del uniforme de la selección de Holanda, fueron lo que originó el mote de La Naranja Mecánica y no la famosa película del enigmático director norteamericano Stanley Kubrick estrenada tres años antes.

Las modificaciones que Marco van Basten está proponiendo al juego representan la mayor innovación a este tradicional deporte en años.

Es sabido que los antiguos dinosaurios al frente de la FIFA eran reacios a cambiar cualquier cosa de la mina de oro que dirigían. Displicencia fundada en el miedo que cualquier modificación, por mínima que fuese, pudiera acabar con su gallina de los huevos de oro.

Gracias en parte al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y a la Interpol, las reglas del futbol experimentarán su mayor transformación histórica gracias a Marco van Basten.

Entre las modificaciones que propone el ex tulipán formado en la cantera del Ajax están:

Quitar el fuera de juego. Me parece que los directores técnicos son los más calificados para explicar las consecuencias positivas y/o negativas al espectáculo de eliminarse la Regla 11.

Si bien se pudiera asumir que de contar todos los goles que se anulan por offside, habría marcadores más abultados y, por tanto, mayores momentos de celebración; también es cierto que los centrales, contenciones y laterales se incorporarían menos al ataque para no perder orden defensivo y con ello caerían menos anotaciones.

Quizá hasta no hacer un piloto de esta regla, se podrían sacar conclusiones de su conveniencia.

Sin embargo, el que la propone desde FIFA, Van Basten, lo hace por su experiencia al máximo nivel en cancha y en el banquillo.

Será fascinante ver la resurrección de los shootouts con los que la MLS determinaba los tan insípidos empates en el futbol norteamericano.

Esta propuesta no debe haber salido como una idea al aire y debe estar respaldada de análisis estadísticos que la hacen una mejor opción a la definición desde los once pasos.

Ojo con el tiempo neto en los últimos diez minutos de los prtidos como sucede en la NFL.

Este cambio va a desquiciar a las mujeres de todos los aficionados propiciando múltiples rompimientos de pareja.

Si algo desespera a las mujeres del futbol americano, es que el cuarto periodo sea eterno por el tiempo neto de juego y aquí el futbol pudiera volverse todavía más adictivo para el sexo masculino y un suplicio aun mayor para el femenino.

Las protestas solo por conducto del capitán, tal como sucede en el rugby, pudieran hacer del balompié un deporte con mayor disciplina.

El rugby es fascinante en cuanto a la caballerosidad que prevalece ante los fuertes impactos en el terreno de juego.

Por ello algunos dicen que el rugby es un deporte de villanos jugado por caballeros, mientras que al futbol lo describen como un deporte de caballeros jugado por villanos.

Que solo un jugador de cada equipo, el capitán, pueda reclamar; permitirá también que haya más minutos de juego, por lo tanto mayor emoción, y que los niños vean un mejor ejemplo de sus ídolos.

En teoría, el número máximo de faltas premiara el Fair Play y a los equipos más ofensivos con mejores resultados. Si se cumple el pronóstico, los legendarios campeones defensivos que han usado el catenaccio como estrategia, deberán replantearse otras formas de conseguir resultados.

El calendario de juego está cada vez más saturado. Es difícil no encontrar futbol en la televisión cualquier día de la semana de cualquier mes.

Entre Liga española e inglesa los lunes, Champions League o Copas martes y miércoles, Europa League los jueves y Liga Mx los viernes botaneros, no hay un solo día de la semana sin futbol.

Los jugadores terminan exhaustos cada temporada, tan solo para volver a empezar las giras a Asia y Norteamérica después de un máximo de tres semanas de descanso.

Ampliar los cambios lograría aminorar este factor, así como a prevenir lesiones.

Además, en cuestiones mercadológicas la sobreexposición de un contenido también puede aniquilarlo, tal como se dice que la convivencia mata a la pareja.

Más cambios significarán más oportunidades para los jóvenes, por lo tanto más figuras y por ello un mayor interés por parte de los aficionados.

Finalmente, hay una solución fácil a la preocupación de Van Basten sobre los cambios sin parar el juego y que el árbitro desconozca a los jugadores en cada momento dentro del rectángulo.

Un árbitro responsable únicamente por esa labor lo resolvería, además, el silbante se enfocaría en los hechos y no en los protagonistas y, por tanto, sus decisiones estarían menos sesgadas.

Bienvenida, la nueva revolución holandesa al futbol. Hace tan solo una semana escribía de las modificaciones que necesitan algunas Ligas y deportes. Así como de la piel gruesa que el agente de cambio necesita para llevarlos a cabo.

Parece que Marco van Basten tiene los pantalones bien puestos para ello. Ojalá así sea.