Otra Óptica

Más rápido, más furioso y menos negocio

Jamaica fue más rápido, es impresionante ver como los atletas de la selección del Caribe compensan la falta de técnica con velocidad. Estados Unidos, con su infraestructura para producir atletas, tampoco hubiera sido fácil.

La selección mexicana no solo se perdió la final, sino que también hizo perder mucho dinero a SUM, a Azteca Deportes liderada por Rodolfo Ramírez y a Televisa Deportes encabezada por Yon de Luisa.

No es secreto que la audiencia de esta Final será infinitamente menor, lo interesante será el desplome en ventas de menciones, spots e inserciones; si éstas no estaban ya cerradas previo a semifinales.

La taquilla también muestra el impacto económico de la eliminación de México: Aún había boletos para la final a minutos de comenzar ésta.

Asimismo, para una marca como Telcel, que no opera en Estados Unidos, su impacto en la publicidad estática será mucho menor al que esperaban al convertirse en patrocinadores de la Copa.

Tal como reflejé en columnas anteriores, los integrantes de la selección B tenían en la Copa Oro, una oportunidad de Oro (vaya ironía) para desbancar a varios de los que disputaron la Confederaciones, en Rusia, y mostraron el tope futbolístico de México.

En Alemania, Ter-Stegen puede haberle bajado el puesto a Manuel Neuer después de la Confederaciones.

Tristemente, después de la Copa Oro no se generó competencia al interior de nuestra selección. Después del escudo/marca/franquicia de un equipo de futbol, el activo más valioso de un club o selección son sus futbolistas.

Si no hay una camada de talento que iguale o supere a la actual selección A, el interés en patrocinar al representativo mexicano puede disminuir de manera importante.

Sin éxito en la cancha y sin figuras con características físicas o de personalidad que les sean atractivas a las marcas, el trabajo de comercialización en la Federación será más complicado.

Esto a pesar del argumento común de que las marcas se asocian al Tri al ser este "el Equipo de Todos"; en esta supuesta visión —con cada fracaso es menos cierta— de que la selección aglutina a todos los aficionados al futbol en México.

Esas marcas también exigen cada vez más reportes sobre el retorno de inversión de sus patrocinios y los ratings de ayer no ayudan.