Otra Óptica

Nadie lo explicó mejor que José Ramón

No me refiero al que es un referente del periodismo deportivo, sino a quien superó al maestro: su hijo. El éxito deportivo emula a la cultura del esfuerzo.

Leer a José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo en sus Cartas Oceánicas en las páginas de La Afición es un deleite. Su estilo y redacción son perfectos y su columna del miércoles 6 de diciembre fue extraordinaria.

No se pierdan la oportunidad de leerla. ¡Qué Valdano, ni que Galeano! José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo tendría que escribir un libro.

Su padre ha escrito dos: El Futbol Mexicano: Un Juego Sucio y Mi Pasión.

Ojalá un día José plasme toda su inteligencia y experiencia en uno o más libros. En esa faceta, creo posible que el hijo superará al gran maestro del periodismo deportivo mexicano y sus dos obras.

La poesía que escribió el miércoles me hizo reflexionar en que los equipos de la Sultana del Norte no están aquí por sus dueños Femsa y Cemex y su multimillonaria inversión, estos equipos están aquí por la cultura de trabajo de su ciudad y la identidad de su afición con su tierra natal.

Ese vínculo que se divide en dos grandes pasiones, rayadas y felinas, genera una sinergia perfecta entre los valores del deporte, la cultura del esfuerzo, el entretenimiento preferido de los trabajadores y por tanto esa tan necesaria válvula de escape en uno de los motores económicos de México en cuestión industrial.

Estas son algunas de las razones por las que empresas del calibre de Femsa y Cemex son dueñas de estos equipos.

Un símil se puede encontrar en la participación de Peñoles, Soriana y Lala con Grupo Orlegi en la ciudad de Torreón. Alejandro Irarragorri también ha logrado esa gran fusión económica y social con Santos Laguna.

No debemos olvidar que el equipo de La Comarca lagunera también tuvo una época dorada en lo deportivo con cuatro Finales a principios de esta década, así como hoy lo tiene Tigres con tres finales consecutivas.

Los grandes clubes del mundo conectan con su ciudad, su estado y los valores de su población. El FC Barcelona es el ejército no armado de Cataluña, tal como lo definió Sir Bobby Robson, el Liverpool representa al puerto inglés y nunca caminará solo gracias a su fiel afición, el Bayern Múnich y el Bayer Leverkusen representan el trabajo e innovación de sus socios en tecnología y medicina.

Tigres y Rayados del Monterrey no son las unidades de negocio más rentables de sus dueños.

Sin embargo, tampoco son deficitarias.

Es esa conexión y la demanda inelástica (aquella demanda que se muestra poco sensible ante un cambio en el precio) de los abonos de temporada en Monterrey y en otros casos como en Manchester, lo que motivó a Malcolm Glazer a comprar el United.

Es fascinante analizar las distintas razones por las cuales cada propietario tiene un equipo.

Tv Azteca tiene a Monarcas Morelia por el acceso que le otorga a la selección y al Atlas por motivos familiares. Imagen compró a los Gallos por contenido, mientras que Televisa lo hace por amor a los colores azulcrema, asiento en la FMF y como contenido inmune al VOD. Hay muchos ejemplos y en el plano internacional, siendo el PSG uno de ellos como una excelente herramienta estratégica para el gobierno Qatarí en cuestión mundialista y de derechos audiovisuales para beIn Sports.

Por esto, el FC Barcelona cuidó que su proyecto del Gran Reto para captación de socios limitara la posibilidad de una compra hostil por cualquier multimillonario. Tal como sucedió con los dos equipos de Manchester. Los Diablos Rojos por la compra en bolsa de la familia Glazer y el City, que pasó de ser propiedad de gobernantes tailandeses a los actuales dueños de la realeza de Abu Dabi.

En el caso de Rayados, poco queda de aquel Monterrey intervenido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Hoy con un Gigante de Acero patrocinado por BBVA Bancomer (tipo de auspicio que Chivas no ha podido conseguir) y el respaldo de Femsa, el club luce más fuerte que nunca.

Qué mejor sede para la vuelta de esta histórica final que un estadio así.

Desde el año 1997 Tigres también tiene el respaldo y manejo administrativo de Cemex, el cual irónicamente, en un inicio, fue en conjunto con su hoy rival corporativo en el campo: Femsa.

Aquel clásico del descenso donde Rayados relegó a los felinos marcó una nueva etapa en Tigres, donde primero la dupla Cemex–Femsa y después la administración de la cementera han montado un equipo que está marcando época.

Todo ese respaldo económico ha sido clave para la gran Final que se disputa esta semana, sin embargo, tiene mucha razón José Ramón en su Carta Oceánica: “No es el dinero, es la cultura”.

José me hizo reflexionar que Femsa y Cemex nunca hubieran respaldado a estos dos equipos de no ser por la afición y la identidad hacia los colores y hacia una Sultana del Norte, de la cual los mexicanos debemos sentirnos orgullosos.