Otra Óptica

Las malditas dudas y el pinche racismo

Entre cambios de técnicos y racismo, el futbol muestra su peor cara con la eliminación de la selección italiana

Desde que Marcello Lippi hizo campeón a Italia en 2006, a la Azzurra la han dirigido Roberto Donadoni, el mismo Marcello Lippi, de 2008 a 2010, Cesare Prandelli, Antonio Conte y Gian Piero Ventura.

No entiendo si la falta de continuidad es algo latino, pero al igual que estuvo a punto de pasarle a México en el ciclo mundialista hacia Brasil, ahora en Italia sí se confirmó la catástrofe; tal cual la llamó el Corriere della Sera.

En mi etapa como directivo me tocó la misma falta de continuidad que destrozó todo el trabajo de Michel Bauer, el cual no fue valorado en su justa medida, por el constante cambio de técnicos.

Ramón Díaz, Jesús Ramírez, Alfredo Tena, Manuel Lapuente y Carlos Reinoso pasaron por el banquillo americanista alcanzando liguillas, pero nunca teniendo el suficiente respaldo para alcanzar campeonatos.

A los directivos les entran las malditas dudas y empiezan a hacer cambios a lo loco. Nos podrá gustar o no Juan Carlos Osorio, pero al menos se aprendió, se respetó su ciclo y se clasificó caminando.

Esto comparado con los ciclos hacia 2010 y 2014, donde desfilaron Hugo Sánchez, Jesús Ramírez, Sven-Goran Eriksson, el Vasco Aguirre, el Chepo de la Torre, el Ojitos Meza, Efraín Flores, el Flaco Tena, Víctor Manuel Vucetich y Miguel Herrera.

Tanto cambio en Italia solo les valió para cuartos de final en la Euro 2016, después de ser eliminada en la primera fase de Brasil 2014 y Sudáfrica 2010.

Ahora resulta que Matteo Salvini asevera que hay muchos extranjeros en el campo. Silvani es un racista de los que están volviéndose locos, después del triunfo de Trump y que funge como líder de la Liga Norteña Anti-Inmigración.

Habría que decirle a Matteo que hay que ver alrededor, no muy lejos, y que voltee a ver el trabuco de selección que tiene Francia y el Vígor Híbrido de Bélgica que comenté en mi columna de la semana pasada.

Lo que nadie dice es que el futbol a nivel de selección no les importa a los futbolistas consagrados. Esto por los grandes sueldos que perciben en sus clubes, en comparación con la ínfima compensación económica con las que apenas unos años atrás se empezó a pagar a seleccionados su participación en los combinados nacionales.

Lo de Buffon es la excepción a esa tendencia mercenaria y poco patriota.

Aunque quiso, para incentivar a los niños el orgullo patrio, no pudo contener las lágrimas.

La falta de continuidad es uno de los males que aquejan al futbol mundial. Si bien tiene que haber un ganador y un vencido, es triste cómo se toman decisiones con ciclos que duran de seis meses a un máximo de año y medio para profesionales que cambian de residencia por un proyecto que cambia cada vez que los directivos dudan.

El futbol mexicano es un gran exponente en este sentido, así como con la homofobia demostrada en el gritito a los porteros rivales.

El racismo en nuestro país es más tolerado, por una menor diversidad racial que en otros países; sin embargo, eso no significa que no tengamos también un problema en este sentido.

La eliminación de la selección italiana muestra la peor cara del futbol en muchos frentes y la falta de continuidad, da lugar a gente como Matteo Salvini para promover la xenofobia a través del deporte; el cual por naturaleza es integrador.

Solo hace falta recordar la película Invictus, protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, acerca de cómo Nelson Mandela utilizo el rugby para unificar una nación dividida por el Apartheid (un mecanismo sistemático de segregación racial).