Otra Óptica

El cambio es la única constante

La selección mexicana será el buque insignia de Telemundo y Fox Sports durante el Mundial de Rusia 2018.

El mundo está cambiando y con la tecnología los cambios son mucho más rápidos. Como no podía ser de otra manera, estos cambios son más evidentes en los Estados Unidos de América; aquella nación todopoderosa, cuya industria deportiva está en una coyuntura interesante.

Escribiendo mi columna del jueves, me topé con múltiples análisis sobre las consecuencias económicas de la eliminación mundialista de la selección de las barras y las estrellas.

Entre las más interesantes, descubrí que la comercialización de los derechos de transmisión en territorio americano se venden tanto en español como en inglés.

En castellano, los derechos son propiedad de Telemundo, y en el idioma de Shakespeare, es Fox Sports quien posee los derechos.

El idioma es algo nuevo para mí, ya que tenía en el radar la comercialización por plataformas (actuales y futuras), tv, radio, en línea, etc. Lo que no esperaba es que la FIFA venda un mismo producto, en el mismo territorio en base al idioma.

Es lógico que la FIFA trate de obtener ingresos de todas las formas posibles y por ello los compradores de derechos incluyen la cláusula de plataformas futuras o por inventarse en sus contratos.

Con la eliminación de EU, hoy México es el buque insignia de las transmisiones tanto en inglés como en español.

Las cifras no mienten y las audiencias del Mundial pasado demuestran que en Estados Unidos, el Mundial solo interesa a los norteamericanos cuando juega la selección norteamericana.

Las audiencias en la Copa del Mundo de Brasil 2014 para la cadena ESPN en los partidos de Estados Unidos-Bélgica (16.5 millones de televidentes), contra Alemania (10.8 millones de televidentes), ante Portugal (18.2 millones de televidentes) y finalmente enfrentando a Ghana (11.1 millones de televidentes) contrastan con el promedio de 4 millones 557 mil televidentes en los 64 partidos.

Los ratings confirman que la selección norteamericana marca más del doble que el partido promedio de la Copa del Mundo.

Aquí es donde entra el Tricolor. La apuesta de Telemundo siempre ha sido la selección mexicana, pero es evidente que la apuesta por los derechos de transmisión en inglés era el soccer.

Ahora y pésele a quien le pese, incluido al hombre de color naranja, el Tricolor y nuestros connacionales en territorio americano son el objetivo de las dos cadenas poseedoras de los derechos.

Da gusto ver que no todo lo compra el dinero, que el mundo cambia y las eliminatorias no se juegan por mera formalidad para que el Mundial lo disputen los poderosos y millonarios.

Es injusto desquitarnos del desprecio de Trump eliminando a EU de manera indirecta en el soccer y beneficiándonos con ello en territorio y cadenas norteamericanas. Sin embargo, uno se agarra de lo que puede, de esta deliciosa ironía con nuestros vecinos al norte y además el futbol tiene esa bondad: su naturaleza democrática no premia a quien más tiene, sino a quien más lo desea.

¿Quién de nosotros no jugó con un Frutsi o quién en EU (país obsesionado con la talla de sus atletas) le hubiera dado la oportunidad a Lionel Messi?

Todo el dinero invertido en convertirse en el cementerio de figuras europeas no elevó el nivel de la MLS lo suficiente para que la mayoría de seleccionados provenientes de esa Liga pudieran calificar al equipo de las Barras y las Estrellas el martes.

El soccer vive su peor crisis desde que participó en Mundiales consecutivos a partir de Italia 1990, además la federación enfrenta demandas legales con cinco seleccionadas femeniles y la Liga de soccer norteamericana (NASL) por prácticas monopólicas.

Si a esto le sumamos el conflicto Trump vs. la NFL y el problema de las conmociones, es claro que el deporte norteamericano no vive su mejor momento. Razones por las cuales, no les extrañe ver cambios importantes pronto en ambas disciplinas.