Juego de poeta

Los últimos 45 minutos

El Monterrey del segundo tiempo salió decidido a vender ilusiones, a reconquistar a su pueblo, a sonreír de nuevo.

A pesar de su sacrificio, el primer tiempo no fue aprobado por su gente. Monterrey fue inoperante y predecible. Muy inquieto y propositivo, pero poco creativo y efectivo.  No obstante, 45 minutos bastaron para reencontrarse con los suyos. En la segunda mitad El Profe Cruz cambió de estrategia y su equipo de semblante. Ganó y convenció.

Dos condiciones sin margen de error, tan fáciles de escribir, pero para ellos tan difícil de establecer tras cinco meses de intentos fallidos.

En mi análisis, yo rescato tres causales durante los segundos 45 minutos contra Querétaro que llevaron a los Rayados a prender una vela de esperanza en los corazones de su hinchada.

Causal 1. La línea de cuatro. A mi entender, el Monterrey no está diseñado para jugar con línea de cinco porque, para empezar, uno de sus carrileros no cumple con las condiciones innatas de ir y venir y pisar ambas áreas con criterio, y luego, porque no cuenta con un 9 especialista en el juego aéreo. Las contadas veces que Chávez ha llegado a línea de fondo no ha conectado con los atacantes. Su virtud se concentra en la marca, y la de Marlon, Morelo y Chelito en el juego a ras de pasto. Cuando El Profe sacrificó a un central para dejar dos delanteros, el equipo fue más agresivo y presentó una mejor distribución en la cancha.  Causal 2. Actitud y estado físico del equipo. Me llamó la atención el derroche físico de casi todos los jugadores, especialmente de Meza, Zavala, Neri, Marlon, Othoniel y sobre todo Chelito. Dio la impresión que contrario al Monterrey de Vucetich, al menos en este departamento el Monterrey del Profe Cruz está mejor preparado. Con una disposición e intensidad que hace rato no le veía. ¿Pero será el rival y la altura de Toluca mejor parámetro que el Querétaro y el Tecnológico? Yo creo que sí. 

Causal 3. Chelito Delgado. Sólo ha sido un partido, y quizá, aún es pronto para creerlo. Pero no hay mejor líder para reemplazar al Chupete que ese argentino del sábado. No sólo por su talento sino por su entrega reflejada con esas tres inesperadas barridas y aguantando los 90 minutos prometidos a su Profe.  En la medida en que mantengan estas tres causales, el Monterrey estará más cerca de crecer.  

jaime.garza@multimedios.com