Juego de poeta

El once contra el campeón

Estoy sentado en una cómoda silla y reposo mis codos en una mesa para cinco personas. Un mesero de color me deja cuatro cartas de menú. Tomo una, la abro y leo en portugués. Alzo la cabeza y caigo en cuenta que estoy en un restaurante pintoresco, pero que no reconozco a nadie ni nada de lo que me rodea.  Sólo hay cinco mesas y todas están ocupadas, al parecer, por extranjeros. Al fondo veo un pasillo que lleva hacia una puerta y, en ese momento, entran cuatro personas. Cuando se han acercado he reconocido sus rostros. Son Miguel Herrera, Santiago Baños, Ricardo Peláez y Héctor González Iñárritu.

Lo primero que se me ocurrió fue saludarlos. Pero cuando me levanté para estrecharles la mano, ellos ignoraron mi presencia y se sentaron en mi mesa. No es que no me reconocieran, es que no me veían.

Como si ya conocieran el restaurante, ordenaron sin revisar el menú. Y el mesero asintió y se retiró. No tardaron en debatir. Con emoción en su rostro, cada uno comenzó a exponer sus razones de por qué debían iniciar tales o cuales jugadores contra Camerún.

Ricardo: Mañana vas con Gallito, Fabián y Gullit. Jiménez y Peralta arriba.

Héctor: Pero no puedes dejar a Gio en la banca, se ha visto muy bien en los entrenamientos, ¿o no Miguel?

Miguel: Sí se ha visto bien, y también Montes ¡caaa!

Ricardo: No mam… Jiménez tiene más gol. Miguel, ¡Jiménez está cab…!

Interesado en la discusión, intenté interrumpirlos.

Yo: ¡Miguel, tienes que meter a Ochoa, Aguilar, Reyes, Rafa, Moreno, Layún, Gullit, Vázquez, Montes, Gio y Peralta!

Pero nadie me escuchaba. Ellos seguían debatiendo. Era un fantasma. Y entonces enfurecí. Comencé a gritar desesperado… y en eso me desperté.

Lo que soñé la noche del domingo podría ocurrir con cualquier hincha durante los próximos 23 días. Que cada quien elija a su equipo para enfrentar a Camerún es una ficción, pero una muy divertida sin importar si el técnico del Tri nos lee o escucha. ¿Y en tus sueños, qué once ves? 

jaime.garza@multimedios.com