Juego de poeta

El "negocio" de Barra

Si un equipo gana con un promedio de posesión de balón del 30 al 40 por ciento por juego, es porque tiene a una defensa imbatible y un ataque fuera de serie.

Y tal es el caso del Monterrey. Capaz de engañar hasta al rival más vivo. Cada vez, Rayados tiene menos el balón y se defiende más atrás, pero también genera las ocasiones más claras de gol con sus contragolpes liderados por Dorlan Pabón, el mejor jugador de la Liga.

En las jornadas 2, 4 y 7 contra Pachuca, Veracruz y Querétaro, respectivamente, el Monterrey rondó en el 40 por ciento de tenencia del balón, pero en las últimas dos fechas, frente al Atlas y León, disminuyó hasta el 34 y 28 por ciento.

Para el equipo de Carlos Barra el tiempo de posesión es muy valioso. Mientras sus rivales pueden creer que es inofensivo para competirle en este rubro, lo que realmente hace el Monterrey es valorar y hacer rendir al máximo ese poco tiempo que invierte con el balón en su poder.

Salta la media y la pelota pronto llega a sus tres atacantes que con espacios se encargan de fabricar las ocasiones más claras para anotar. Y lo más meritorio es que no perdonan. Son contundentes. Simplemente letales.

Cuando mejor jugaba el León y simulaba asfixiarlo, al minuto 16 el Monterrey lo engañó. Fabricó su primer avance y remate a puerta que se convirtió en gol. Entonces, como le sucedió al Atlas, Cruz Azul y otros tantos, el León pareció entender el mensaje. Rayados se siente más cómodo en la medida en que sus adversarios lo arrinconan en su área porque en la contra obtendrá más espacios, justo lo que sus depredadores buscan.

Sus defensas y/o volantes ubican y lanzan a Pabón, Silva, Suazo o Chelito, y es ahí cuando el partido lo pueden terminar.

No gustará su propuesta de juego, no emocionará al aficionado neutral, pero con 7 goles en contra es el que mejor se defiende.

Rayados es calculador. Juega con su efectividad y la falta de puntería de la mayoría de sus rivales. En síntesis, el equipo de Carlos Barra es el que mejor invierte su tiempo en la cancha. Concentra su energía en defender con 8 y contragolpear con 2 o 3 jugadores. Su negocio es redituable. Y todo porque supo invertir en un arma que el resto no: una calibre Dorlan Pabón.  

jaime.garza@multimedios.com