Juego de poeta

¿Y si Tigres fuera Portugal?

Hace casi 10 años me di por vencido con el futbol. Aprendí solo a disfrutarlo. Entendí que es el deporte más impredecible.

Julio 2 del 2004. El estadio de la Luz en Lisboa se apagó. La Final de la Eurocopa dejó de brillar por culpa de los helénicos. O no. Quizá por abandono de los lusitanos. ¡Debió serlo!

Yo me encontraba sentado en el sofá de mi cuarto, mirando atónito la trasmisión del juego. No podía creer aquella imagen. Había jurado otro guión, otro final que nada tenía que ver con el solitario gol de Angelos Charisteas. ¡Cómo era posible que el anfitrión Portugal se encontrase derrumbado sobre el césped, derramando lágrimas, ahogando lamentos y extinguiendo sueños!

¿Cómo era posible que aquella joven figura, de brillantes condiciones y con estampa de ídolo (Cristiano Ronaldo) se dejase perder ante la endeble selección griega, que había llegado demasiado lejos sin un solo genio en el campo?

La escena me aturdió. Estaba inconforme. Me sentía engañado. Admiraba la propuesta de los portugueses. Deseaba su campeonato. Lo merecían más que los limitados helénicos que necesitaron de un acierto para convertirse en los dioses de Europa. ¡Qué pedazo de sorpresa! No cabía duda que hasta los modestos tienen su día de inspiración.  Con el tiempo me fui interesando en las historias menos previsibles, como aquellos 23 griegos y su entrenador Otto Rehhagel que propinaron tremenda lección de superación a los portugueses y a todos quienes fuimos testigos de su épica conquista.

Hoy, 10 años después, en la antesala de la Final de Copa Mx, me es inevitable la comparación. La previa del Tigres de Primera contra el Alebrijes de Segunda no pinta tan diferente de lo que fue el Portugal versus Grecia. Tigres tiene a su favor uno de los tres mejores planteles de México, es decir, interpreta el papel de Portugal. Por su parte, Alebrijes de Oaxaca, de una división inferior, llegó a la Copa como la Grecia de la Euro: sin expectativas. Pero eliminando a equipos de primera como Querétaro y Pachuca. La historia no dista demasiado a aquella de Lisboa. Los griegos despacharon a los favoritos Francia y República Checa.

Aquel antecedente me invita a preguntarme: ¿qué pasaría si hoy Oaxaca fuera Grecia y Tigres…?  

jaime.garza@multimedios.com