Juego de poeta

Soñador y favorito vs popular y campeón

Esta semana culminará la Liga de dos contendientes y 16 competidores. La Final perfecta entre dos animadores con diferente esencia.

Uno es el León. El consentido de la televisión. El que divierte y comparte espectáculo. El que conquista corazones en plazas contrarias pese a su humildad. El que interpreta al simpático o carismático de la película. No solo por su atractiva propuesta en la cancha, sino por el rival al que desafiará por el título, uno que contrasta por su genética.

El otro es el América. El rico, prepotente y chico malo de la escena, pero que desde hace unos años se ha reencontrado con su grandeza. El campeón vigente. Ése, cuyo pecho se ha inflado de orgullo desde que hace un mes presumió su papel de héroe en el futuro del Tri, clasificándolo al Mundial con una base de jugadores que no habían sido contemplados en los anteriores procesos.

Miguel Herrera, su entrenador, se ha impregnado del americanismo y el americanismo de su valentía. Con él en el timón, nadie de los suyos duda de repetir el éxito.

Desde que arrancó la Liguilla, El Piojo aseguró que llegarían a la Final y aunque no han interpretado su mejor versión durante esta postemporada, ya cumplió su promesa y están a dos juegos de comerse a puños el año 2013.

El guión de cualquiera película indicaría que el final perfecto a este guión tendría que ser con el América bicampeón y la despedida en hombros de Herrera antes de afrontar su siguiente desafío con la Selección en el Mundial de Brasil.

Pero esta película es diferente. Acá abundan los antiamericanistas. Y con mayor razón si en frente está no cualquier contendiente, sino uno que llena el ojo de los aficionados neutros.

El América presume a Sambueza como su principal figura, teniendo a Jiménez como su puntual aliado.

Pero el León tiene al jugador y entrenador que todos quieren: Carlos El Gullit Peña y Gustavo Matosas.

Todos quieren tenerlos y sólo los Panzas Verdes pueden gozarlos. Además, traen a un goleador de la talla de Boselli que no deja de inspirarse.

La teoría de los soñadores ofrece al León como claro vencedor. La lógica de los analistas señala al América como bicampeón.

Si el futbol premiara a los soñadores, Italia nunca sería campeón. Yo, en cambio, me considero un soñador que no deja de analizar. Ojalá que esta vez el sueño venza al análisis.