Juego de poeta

Peralta, De Nigris, Jiménez y D’Artagnan

Inverosímil. Carlos Vela ha vuelto a renunciar. Esta vez fue demasiado lejos. Ha sacrificado el evento más importante y por el que todos los amantes al futbol hemos soñado desde niños: una Copa Mundial. La mejor carta del Tri se ha confesado. Está “incapacitado” para conquistar Brasil.

Vela no tiene una vela de grandeza. Sus motivos de la última negativa al Tri carecen de sentido. Dice que mentalmente no está preparado para formar parte del representativo. No le creo. Y si fuera verdad, qué mediocre.

El segundo motivo rayó en la caridad. “Algunos de los 23 elegidos han vivido, gozado y sufrido esta calificación. No sería justo que alguno de ellos se quedara fuera (del Mundial) por cederme su lugar”.

¿En qué momento Vela se convirtió en juez y parte?, ¿en qué momento se hizo amigo de todos los elegidos por Herrera que no fueron requeridos durante el tiempo en que él se ausentó del Tri?, ¿en qué momento creyó que le creeríamos?

Vela tiene otras razones que no quiere exponer y que tienen que ver con el trato que recibió cuando se le castigó por indisciplina en el Tri. Él y Efraín Juárez fueron los chivos expiatorios de aquella escandalosa fiesta en Monterrey. Y desde entonces ha quedado resentido con la Federación. Da la impresión que hay verdades que Vela no ha querido destapar. Pero sea como sea, sus motivos vertidos son poco creíbles. Y si fueran ciertos, muy criticables.

Prefiere seguir cobijado en su burbuja a asumir el reto más grande de su carrera. En la Real Sociedad es figura, es el héroe de San Sebastián, España. El mosquetero de Anoeta, pero no del Tri.

Con su renuncia, los cuatro lugares disponibles para Brasil estarán entre cinco atacantes. Hay tres mosqueteros que llevan mano: Peralta, De Nigris y Jiménez. A ellos se les debería unir el D’Artagnan mexicano. Es decir, Pulido.  Si Vela no quiere ocupar el lugar del Chicharito, que lo ocupe Pulido. Por culpa de la nefasta teoría que El Chicharito tiene que jugar por contrato comercial, a punto estuvimos de quedar fuera del Mundial. Él se achicó en el momento apremiante. Falló un penal. Por suerte, Jiménez lo salvó. 

Chicharito dejó de ser ídolo en México y lo más importante: ya no juega en ManU. Si los patrocinadores buscan una buena imagen para vender sus productos, ahí está Peralta. El único y verdadero héroe del Tri.  

jaime.garza@multimedios.com