Juego de poeta

Capitán con "flecha"

El tema de la semana lo acapara el futuro inmediato del Monterrey. Pero yo quisiera escribir sobre otro tipo de flechazo que no tiene que ver con la dirección técnica del equipo. Al final, yo sigo creyendo firmemente que el principal problema de Rayados no está en el banquillo, sino en la conformación del plantel.

Los reemplazos de las grandes figuras de la última gran época rayada no han rendido ni medianamente lo esperado. Ciertamente, la culpa debería estar dividida entre directiva, cuerpo técnico y jugadores. Unos por apostar a reemplazos jóvenes o de poca proyección en relación a sus últimas figuras, otros por no exigir jugadores de jerarquía y los últimos por su bajo rendimiento en la cancha.

Si bien a Rayados le han restado calidad, también personalidad. Y es aquí donde quisiera profundizar. Hace cuatro años, este equipo gozaba de líderes entre su plantilla. Y los enumeramos: Arellano, Lucho, De Nigris y Davino. Ellos junto a Suazo y quizá Osorio, manejaron el vestidor. Hoy sólo queda el dos veces mundialista porque el chileno se perderá el torneo por una lesión en el hombro.

Hasta hoy José Basanta sigue siendo el capitán del equipo, pero no es el líder del vestidor. Hace casi dos años cuando Lucho partió, los jugadores hicieron una votación para elegir a su nuevo capitán.

De Nigris ganó, pero extrañamente Basanta se quedó con el gafete. De Nigris se tuvo que conformar como subcapitán.

Chema se hizo capitán por dedazo. Sin embargo, no todos nacieron para ser líderes. El seleccionado argentino es un buen central y una gran imagen para el club. Un tipo profesional y disciplinado.

Pocos como él.

Pero no es el líder que el equipo quiere y necesita, no es de los que dialogan con los árbitros o manifiestan su desaprobación. Normalmente se mantiene al margen.

 Además, sus compañeros no lo siguen y los directivos ya lo reconocieron en privado: tienen que cambiar de DT y de capitán.

No obstante, el cambio no se efectuará en este torneo, sino hasta el próximo. En su momento, por alguna razón, la dirigencia y el entonces entrenador Víctor Manuel Vucetich no aceptaron la decisión del vestidor por nombrar a De Nigris, pero sí les agradó quien quedó como subcapitán.

El problema es que hace dos años aún estaba muy joven para asumir una responsabilidad tan grande, pero tras varias convocatorias, aquel subcapitán, cuya identidad nunca se reveló, pronto subirá de rango. La Flecha está lanzada. Y se hará justicia por aquella elección.  

jaime.garza@multimedios.com