Juego de poeta

Ausente aunque te llames…

No soy psicólogo, ni consejero ni animador. Tampoco pretendo serlo. Pero por un momento mi mente ha viajado por los últimos cuatro años y debo confesar que detrás de una sospecha formulada, he experimentado una sensación de vacío al ver cómo un grande se derrumba.

No hace mucho, quizá 10 meses, el futbol mexicano aún te admiraba. Tu popularidad era tan inmensa que hasta el jugador más carismático te la podía envidiar. Simplemente seguías siendo el mejor de esta Liga.

Aunque habrá otros jugadores de perfil mediano o bajo con mejores credenciales, tú habías logrado trasmitir una virtud difícil de igualar: admiración. La pureza de un espectáculo deportivo.

Hoy en día no es fácil admirar a un futbolista por más de 5 semanas. Normalmente el encanto termina cuando cae presa de su confort, su hambre ha saciado y/o no hay más techo que alcanzar. Pero tú, con esa habilidad, picardía, valentía, persistencia y alegría por jugar, te habías convertido en uno de esos extraños pero formidables casos que el entorno debía agradecer su existencia.  

Hoy, ese entorno te da la espalda. Peor aún, te juzga y abuchea. Supongo que alguien como tú, acostumbrado al elogio y a la grandeza, debe sentir feo que aquel Volcán que vitoreaba tus grandes actuaciones ahora no te quiera en la cancha.

Tal parece que ningún ídolo es inmune a la crítica o al abucheo. No importa si te llamas Lucas y te apellidas Lobos. El pueblo se cansó y ya no calló más: te externó su inconformidad.

Se olvidó de tu problema personal y quiero pensar que te calificó por tu rendimiento o lo que es peor, por lo que has dejado de trasmitir en la cancha. Y es justo aquí cuando nació mi sospecha: el futbol ya no te hace feliz y hay un vacío en ti. Podré equivocarme, pero en lo que no me equivoco es que has dejado de trasmitir alegría.

Por alguna razón se te olvidó divertirte en la cancha. Se ha apagado tu luz. Ya no brillas como antes. Ya no eres aquel jugador que no sólo hacía ganar a su equipo, sino que contagiaba hasta el hincha o periodista más racional e insensible.

No sé qué tengas que hacer para recuperar ese don que la vida te regaló. Pero si eres el Lucas Lobos ganador que muchos creemos conocer, te levantarás y volverás a ocupar el sitio que te pertenece, el más alto de esta Liga. El sitio que sólo los mejores pueden ocupar. ¿Acaso no te seduce el aparador de un Mundial en Brasil?     

jaime.garza@multimedios.com