De "finde" con Jackie Félix

¡Ya estoy en Brasil!

Una intempestiva tormenta puso suspenso e incrementó el nerviosismo a mi despedida de la Ciudad de México, el tráfico terrestre y aéreo colapsaron y la salida del vuelo JJ8113 de Latam se retrasó por media hora.

Desde la fila 29 asiento A, a través de mi lugar privilegiado en ventanilla, vi pasar esos húmedos minutos acompañada de los sentimientos encontrados que ocasiona la incertidumbre de viajar a otro país por primera vez en una misión laboral. ¡Y vaya misión! Mi primera cobertura internacional de unos Juegos Olímpicos y ¡a qué país!, el paradisíaco Brasil.

No conocía a mi compañero de vuelo pero alguien lo saludó y le dijo George, así que fue George también para mí, imagínate, un avión con 50 mexicanos desesperados por partir ¿qué es lo primero que te llega a la mente? ¡Por supuesto! Se armó el ambiente, alguien desde el fondo del avión gritó ¡Callado! (el apellido de un colega) y el coro de silbidos (sí, esos silbidos) no se hizo esperar, desembocando en una estridente carcajada colectiva.

Finalmente a las 19:15 horas del lunes 25 de julio la voz del capitán en la bocina indicó que era hora de irnos y volamos, literalmente.

Apenas a 24 horas de haber arribado a territorio olímpico, el panorama empieza a tomar forma, faltan escasos días para la gran inauguración de la XXXI edición de los Juegos Olímpicos y los que vinimos a trabajar no comemos ansias, las ansias nos comen.

Estoy escribiendo desde mi base de operaciones en el International Broadcast Center, ubicado precisamente en el parque olímpico de Barra de Tijuca, una verdadera Torre de Babel en donde ya se concentran invitados de 210 países del mundo, que no solo vienen a participar de las 300 competencias que se desarrollarán del 5 al 21 de agosto, sino, a difundir este evento y los valores que las justas deportivas siempre buscan llevar a la población mundial.

Río de Janeiro es apenas la segunda ciudad latinoamericana que tiene la oportunidad de realizar unos Olímpicos, la primera fue nuestra Ciudad de México en 1968, la responsabilidad es grande, Brasil buscará cerrar un ciclo que inició con los Panamericanos de 2007, pasando por la Copa Confederaciones 2013 y el Mundial de 2014.

Han sido años difíciles y el contexto político-social en el que llegan estos Olímpicos no es para nada sencillo, me encuentro con un país cuya presidenta (Dilma Rousseff) fue suspendida de sus labores, con protestas de una sociedad que rechaza la inversión que se ha destinado a este evento, en lugar de destinarla a cubrir las carencias en áreas de educación y salud, sin olvidar que, ya en el marco de los Juegos, algunas delegaciones de atletas se han negado a concentrarse en la Villa Olímpica designada para los respectivos países participantes, como fue el caso de Australia y Argentina a su llegada a tierras cariocas.

No obstante, si algo debo y puedo rescatar es la respuesta casi inmediata que el Comité Organizador ha tenido para con los pormenores surgidos dentro del Parque Olímpico, que ha sido inmejorable, pues se han dedicado a resolver cada contingencia de manera óptima.

Aún tenemos varios días y mucho trabajo por delante en esta misión, pero lo más importante: los brasileños tienen la actitud, el deseo y las ganas de trabajar por unos Olímpicos inolvidables. Veremos, y muy de cerca.

Twitter @JACKIE_FELIX
felix_jacqueline@hotmail.com