Detrás de…

Máquina decadente

“Para ser un gran campeón tienes que creer que eres
el mejor. Si no lo eres, haz como si lo fueras”
Muhammad Ali

Desde hace 20 años Cruz Azul sigue regalando –si se me permite el uso de ese término– desdichas y ridículos a sus aficionados. La despiadada falta ya no solo de títulos, sino de triunfos decisivos cada torneo hunde a la pseudo poderosísima máquina cementera en una crisis que parece no tener fin. Una crisis que se antoja inmune a cualquier intento por salvar el prestigio, el honor y muy pronto, de continuar así, hasta la categoría de equipo de Primera.

Se siente raro referirse al Cruz Azul como “equipo de Primera”. Lo que sí me queda claro es que su afición, esos apasionados incomprendidos y compadecidos no por muchos, sino por todos, ellos sí son de primera. Si no fuese por ellos ni siquiera el fantasma de este equipo existiría y te confieso que intento, pero no alcanzo a entender ese amor demesdido de tantos mexicanos y extranjeros por una escuadra decadente, perdedora, maldita.

Esta semana fuimos testigos de un episodio más en la historia de fracasos del Cruz Azul. Sí, un fracaso más señor Jémez. No se puede calificar de otra forma una derrota que, luego de mostrarse dominante durante casi noventa minutos, con la posesión del balón y buenas y varias oportunidades de quedarse con el pase a la final del torneo de Copa Mx. Su discreto rival, el Morelia, se valió de una jugada ¡UNA SOLA JUGADA! a balón parado, para arrebatarles un lugar que pintaba merecido. Pero como reza el popular dicho: el futbol no es de merecimientos. A la postre, un Paco Jémez encabritado con los medios, con los juicios de los reporteros y hasta con el futbol por la impotencia y las burlas. Viviendo la vergüenza de dirigir a un equipo que comienza a jugar bonito, pero no tiene determinación ni contundencia, un equipo que no es ganador. Solo dos preguntas más señor Jémez: ¿cree en las maldiciones? y, ¿en verdad piensa que el futbol es injusto?...

Por otro lado, unos jugadores decepcionados, con rostros desencajados y declaraciones llenas de frustración como la del Chaco Giménez: “…hicimos todo para ganar ayer y en una jugada te convierten, eso es lo que te duele y te deja la sensación amarga de decir, puta, otra vez lo mismo”…

Y no olvidemos a la noble afición que sufre por la desilusión. Es cierto de que equipo en la vida no se cambia, pero ¿por qué apoyar los colores de un perdedor? La respuesta para mí aún es un misterio. O como diría mi buen amigo Rafa, cruzazulino empedernido cuando cuestiono su pasión: “es un puto misterio”. 

 Twitter @JACKIE_FELIX • felix_jacqueline@hotmail.com