Detrás de…

¿Qué hay detrás del cinismo de Tomás Boy?

Hoy me remontaré a un pasaje de mi época de universitaria, cuando gracias a mi maestra de literatura en aquel entonces, Blanca Julia Meneses, me hizo leer todos los libros y ensayos existentes del ilustre escritor portugués José Saramago, una gran profesora que pasó de ser mi favorita a la menos agradable cuando me mandó al primer (y único) examen extraordinario ¡de mi vida! (se ríe nerviosa jajaja)… pero bueno, este texto no es para quejarme de aquella inolvidable época, ni para criticar a mi ex profesora (a quien si me lee saludo con gusto jeje) sino porque este autor, premio Nobel de Literatura, señala en una de sus tantas citas célebres que “los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay…”. ¿Y qué me llevó a recordar a Saramago?

Esta semana escuché con atención las declaraciones que Tomás Boy hizo a los medios después de su tercera derrota en este torneo ahora frente al Toluca, en las que hablaba de su tristeza por la falta de buenos resultados, de “no tirar la toalla” y que él se siente con el poder para revertir la malaria cruzazulina, lo que más allá de hablarme sobre no renunciar a sus ideales y objetivos, traduzco como la negativa a renunciar a un proyecto que lo mantiene activo y vigente profesionalmente hablando. Un poco egoísta y un mucho cínico, me parece. O quizás solo demasiado optimista. De los optimistas que hablaba José Saramago.

Por ello esta ocasión decidí desmenuzar lo que veo detrás del cinismo de Tomás Boy.

1. Una directiva pusilánime.

Apática, medrosa, cobarde directiva cementera que primero señala que quiere ver triunfar a su equipo y luego no asume su responsabilidad y no toma cartas en el asunto. Por ello es que a Guillermo Álvarez Cuevas y a Eduardo de la Torre (presidente y director deportivo, respectivamente) se les critica su falta de carácter y su incapacidad para tomar decisiones a tiempo.

2. Una afición que aguanta todo.

Diez jornadas de este torneo: 3 derrotas, 5 empates y 2 victorias los tiene fuera de Liguilla. Y la noble, por no decir ingenua afición del Cruz Azul no se manifiesta con la energía que la situación amerita. O la sangre azul es muy fría o 20 años sin un título, parece no dolerles.

3. Impunidad en los jugadores.

Que fallan, que no cumplen con los objetivos básicos y que también son responsabilidad del Jefe Boy, a quien mientras le permitan todo y le perdonen todo, seguirá guiando a esta Máquina directito a la zona del descenso en tanto continúa viviendo en el mundo de los optimistas. 

Twitter @JACKIE_FELIX

felix_jacqueline@hotmail.com