Detrás de…

¿Qué hay detrás “del bailecito” de Tomás Boy?

 “La conciencia del ridículo suele ser más molesta que el pecado”, Amado Nervo


La acciones del director técnico del Cruz Azul, Tomás Boy, nuevamente lo ponen en el ojo del huracán, no sé si porque no hay suficiente material periodístico. Es un hecho que entre la actividad de Copa Mx y lo que acontece en la UEFA Champions League esta semana, debería elegir el torneo europeo, no obstante, la lejanía geográfica de este certámen provoca que “los bailecitos de Boy” acaparen reflectores así como mi atención.

Mi pregunta es: ¿Está Tomás Boy viviendo un momento de tal algarabía como para que se ponga a bailar? Y no quiero demeritar el noble trabajo de Mineros de Zacatecas en el campo de juego, pero hablemos con seriedad. ¿Obtener el pase a cuartos de final del torneo copero luego de golear al cuadro zacatecano es para tanta celebración? Y qué decir de la nada bonita costumbre de Boy de provocar y enfrentar a los aficionados, como una vez más lo hizo al terminar dicho partido al salir del estadio Azul.

El pecado de Tomás Boy definitivamente es no reconocer que su dirección le hace más daño que bien al Cruz Azul, o tal vez como reza la máxima del ya citado poeta mexicano Amado Nervo, Tomás es consciente tanto del pecado como del ridículo al que se somente y al que expone al equipo que dirige en cada partido del certámen que sea, de la índole que sea. E insisto “la conciencia del ridículo suele ser más molesta que el pecado”.

Asimismo, con la plena consciencia de que el Jefe no es el único culpable de los resultados deficientes de La Máquina, en esta entrega te presento lo que considero hay detrás del irrisorio bailecito de Tomás Boy.

1. Soberbia. Y para muchos patanería de un personaje considerado uno de los “locos” del futbol mexicano. Le gusta dar show, declaraciones bizarras y pues, presumir bailecitos que rayan en lo ridículo por la situación que vive el equipo que dirige.

2. Factor distracción. Queramos o no, hoy estamos hablando de su bailecito y no de los resultados deficientes de su gestión al frente de La Máquina cementera.

3. Directiva fantasmal. Endeble, que no marca códigos de conducta y que permite que su director técnico haga el ridículo cada partido desde el banquillo, en el banquillo, con el banquillo del Cruz Azul.

Para concluir solo me resta pensar que como diría el dramaturgo estadunidense Edward Albee (quien por cierto falleció hace apenas unas semanas Q.E.P.D.)… tal vez Tomás Boy “tiene un buen sentido del ridículo”, y soy yo quien no tiene sentido del humor. 

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