Detrás de…

La crítica en tiempo de las redes sociales

"La libertad de expresión
es decir lo que la gente
no quiere oír"
George Orwell

No es ningún secreto que emitir una crítica en tiempos de las redes sociales es por poco el equivalente a pararte voluntariamente en el paredón y ser ejecutado. La poca o nula tolerancia de los usuarios, los desacuerdos y, en ocasiones, la falta de fundamentación en las opiniones es la "justificada causante" para recibir los peores juicios que a su vez desencadenan la incontenible tormenta de agresiones que marca, cual letra escarlata, al valiente usuario que eligió dar uso a esos 140 caracteres o más, supuesta y engañosamente libres. Me ha pasado. Te ha pasado.

En días recientes, el delantero de Pumas, Nicolás Castillo, víctima de su inconformidad con el arbitraje ejercido por el silbante Érick Yair Miranda -encargado de impartir ley en el partido América vs UNAM, y quien marcó dos penales en contra del club universitario– decidió utilizar sus redes sociales, Instagram específicamente, para expresar su descontento tanto con el trabajo arbitral como con Televisa, cadena que transmitió dicho encuentro: "En el América vs Pumas gana Televisa, robo en el Azteca y penal inexistente", rezaba la publicación del chileno. Situación que ocasionó que la cuenta pública de alrededor de 140 mil followers, fuera restringida por el futbolista, supuestamente forzado por la directiva de su club. Además, la Comisión Disciplinaria abrió una investigación de oficio para analizar si la acción de Castillo amerita o no, castigo.

¿En dónde empieza y en dónde termina nuestra libertad de expresión en este universo digital? ¿Qué tan grave es que una figura pública, un "influencer" como este futbolista, realice una crítica haciendo uso de las redes sociales?

Vivimos en una era en la que si bien es cierto no todas las fuentes son confiables dado el precario contenido digital como las falaces restricciones del internet, sí cualquier individuo con acceso a internet puede en primer lugar, convertirse en usuario de una red social con el mínimo requisito de edad (en twitter por ejemplo es de 13 años), y segundo, ser aliado o verdugo del personaje a quien haya decidido dar "follow" o "unfollow".

Pero, cuando se es seguido, tal es el caso de Nicolás Castillo, la libertad de expresión simplemente no existe, aun en este limbo llamado WEB. Tal vez, en pleno siglo XXI la visión periodística de Orwell, sigue siendo cierta y "la libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír".

Twitter @JACKIE_FELIX • felix_jacqueline@hotmail.com