Detrás de…

¿Qué hay detrás del fin de la maldición de los Cachorros?

Siempre llamaron mi atención las cábalas a las que, como fanáticos, recurren tanto los actores principales del mundo del deporte. Temprano me di cuenta de que el misticismo que yo veía en los jugadores o directores técnicos iba mucho más allá de la cancha, diamante o circuito. Traspasaba del plano profesional al personal de forma notable. Pero aunque respeto las creencias individuales, las cábalas me causan un poco de risa por que no entiendo cómo una bufanda, entrar con determinado pie al campo o el rechazo a una cabra puede ser más poderoso que tu estrategia y preparación y marginarte en el fracaso.

El particular caso de los Cachorros de Chicago, su historia ¡su maldición! Todo lo que envuelve a esta novena es sorprendente. Cómo una sentencia decretada hace más de siete décadas por un fan (y su cabra) acaparó las portadas y titulares de los medios de comunicación. ¿Lograrán acabar con la maldición de la cabra? Fue la pregunta recurrente en las últimas semanas en cada programa de televisión de análisis deportivo y portada de periódico.

Pero, ¿qué hay detrás detrás del fin de la maldición de los Cachorros?

1. Un gran equipo de beisbol. Fueron los más ganadores con 103 victorias esta temporada. El recurso humano, comenzando por el mánager Joe Maddon, cerebro de esta novena, es digno de admiración. En base a grandes y positivas decisiones armó un equipo poderoso, ganador. Jugó con sus mejores cartas y reconoció en elementos como Jake Arrieta, Kyle Hendricks o el mismo Jon Lester a hombres que podían determinar el rumbo de los Cachorros.

2. Fuerza de voluntad notable. Ganar tres partidos de forma consecutiva, con la presión no solo mediática, sino psicológica por la “maldición” que los perseguía hizo que cada uno de los jugadores de Chicago enfocara toda su energía y concentración en el único objetivo válido de los últimos cien años: ganar la Serie Mundial. Ya lo decía el gran Yogi Berra: “el beisbol es noventa por ciento mental… la otra mitad es física”. Aunque aún no me dan las cuentas según Yogi (jaja).

3. Tener no a una ciudad, sino al mundo detrás. En otra ocasión te hablé de la fidelidad de la afición de Chicago hoy, monarca del rey de los deportes. Pero, la empatía que generaron en el mundo fue increíble. No había un aficionado al beisbol que no se emocionara por cada hit, home run, carrera y out que conectaban los Cubs. Pero no solo ellos. Esta Serie Mundial, estos Cachorros, ganaron la atención hasta de compañeros apáticos por el beisbol. Bueno, ¡hasta el jefe más pambolero del universo, Rafael Ocampo, se enganchó con este clásico de otoño

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