Palomar

La melena del león

Desgasté la panza del ratón de mi computadora en viajes de Internet, en busca de evidencias sobre la lucha entre un león y un puma en la vida real, y no hallé nada. Camino del estadio de CU me dije que era obvio, es prácticamente imposible que un león y un puma sostengan un combate porque el melenudo es africano y el menos peludo, el puma, es el león americano, y su hábitat está en este continente. No obstante, hallé evidencias de la lucha entre un león (africano) y un tigre, y el primero tiene más ventaja porque la pelambre lo protege de las afiladas garras del rayado y, en rigor, el puma es más cerebral, es más astuto, su instinto le aconseja posponer la lucha si se encuentra en desventaja y contraataca en el momento idóneo: el puma es grácil, certero, sus zarpas y colmillos son letales.

Este nublado domingo el palomar lucía razonablemente lleno de pumas con sus filos y navajas saboreando la presunta caída de los carniceros verdes (últimos en la tabla de la Liga), animados (mas no embebidos) por la insípida victoria que tuvimos ante Chivas por autogol y el desangelado empate a 0 con Cruz Azul. El entusiasmo creció con lo mejor de la alineación: Pikolín Palacios, Verón, Alatorre, Cortés, Britos. Herrera ya solo inspira desconfianza, no corre, no lucha, quizá si en vez de botines se calzara unos patines… Y luego figuraban el dudoso español Abraham González y el añoso Pablo Barrera, y algunos discutimos las oscuras razones por las que el DT Juan Francisco Palencia no quiere arriesgar en la escuadra ni cambiar sus leggins por unos buenos pantalones pues el partido resultó tan acelerado y apasionante como un libro de Paulo Coelho.

Y es que los Pumas no dan una. Pelotean como novatos, cometen pifias en los pases, el León de Luis Fernando Tena no traía nada de nada pero, aún así, los Pumas no conectaron un solo arañazo en el primer tiempo: en el minuto 13 y tantos, Barrera suelta un tiro anunciado y William Yarbrough lo ataja sin problemas, y luego, en el 28” Verón comete falta en el área sobre Germán Cano, quien tira un penal que el gran (subrayo gran) Pikolín ataja, y eso fue todo en 45” de bostezos, chiflidos y reclamos. El estadio de CU no vibra ni vive a sus anchas con ese ritmo de improvisados, juego llanero tímido y sin garra.

Segundo tiempo. Los pumas en el palomar nos preocupamos más por los suministros de vasos altos que por el juego, lo que hay en la cancha es soso, sin emoción, no hablemos ya de adrenalina, aunque Britos choque el cuero en el travesaño (45”) o que Barrera y Cortés le entreguen con un tiro la bola a Yarbrough y que, por fin, cambien a Herrera por Fidel Martínez.

La escuadra deja mucho que desear hasta que, inesperadamente (y lo digo en serio), Cortés agujera el arco de los Leones en una jugada de puro riñón y orgullo, jugada propia del león americano, ese que marca el territorio con su sigiloso deambular y sus garras finas.

¿Gruñimos? ¿Rugimos con orgullo?... No. Los pumas en el palomar tiramos zarpazos de gusto pero no contentos. Palencia debe cambiar sus leggins por unos buenos pantalones. De lo contrario… Historia ya vivida. Mediocridad, desdoro, esfuerzo inútil.

Desgasté la panza del ratón de mi computadora en viajes de Internet, en busca de evidencias sobre la lucha entre un león y un puma en la vida real y no hallé nada, bueno, recuerdo que el (ahora) tigre Ismael Sosa anotó un gol de último minuto contra el América y me pregunto qué pasaría con los Pumas si se enfrentan con los Tigres con este pobrísimo nivel de juego que tenemos. La lógica dice: las zarpas de un rayado son más eficaces que las uñas de un león americano sin carácter.

Va un reclamo: ¿Qué pasó esta vez con la directiva de los Pumas en la venta de abonos? Nos obligaron a hacer cola bajo un inclemente sol en la preventa. Nos hicieron esperar la entrega del abono para la temporada completa y al final nos dieron un plástico que solo dice Apertura 2016 y nos piden volver en diciembre o en enero a la Cantera el año próximo, para reponer la tarjeta 2017. Shit! Esto resultó peor que formarse para hacer un trámite en el SAT. No sé si hasta que me entreguen mi otro plástico podré dormir tranquilo…

@IvanRiosGascon