Consultorio del deportista

Las lesiones por sobreuso

¿Por qué sigue jugando Federer a sus 36 años? Muchos seguidores del circuito de la ATP se han hecho, desde hace algún tiempo, esta pregunta. Las respuestas han sido solo especulaciones.  Algunos anticiparon su retiro hace 7 años, al perder la cima con Nadal, porque el promedio de rendimiento de un tenista en nivel competitivo profesional llega a los 30 años. Roger Federer continúa desafiando todo pronóstico, no solo sigue jugando, lo extraordinario es el buen nivel de juego que tiene.

No son muchos los atletas como Federer que pueden ser citados en la historia moderna del deporte profesional. Sería un buen ejercicio el hacer un análisis al respecto. Seguramente encontraríamos como común denominador la disciplina, además de contar con el apoyo de excelentes equipos de trabajo, tanto en lo deportivo como en el área médica. Federer ha logrado superar las lesiones más temidas por los deportistas, las denominadas lesiones  por sobreuso, las cuales además de ser de difícil manejo, condicionan en la mayoría, el retiro prematuro en su carrera.

La causa de estas es el uso excesivo de ciertos músculos y articulaciones por los movimientos repetitivos requeridos y necesarios para mantener un buen nivel de competencia.  Estas son lesiones generalmente crónicas que se desarrollan lentamente con el tiempo. El dolor o la inflamación son las primeras manifestaciones, “la punta del iceberg”. Cuando aparecen por primera vez, es el momento crucial, hay que parar y acudir al médico. La identificación de las causas y el tratamiento oportuno y adecuado facilitan una pronta recuperación  y el regreso seguro al deporte.

Los factores que contribuyen a estas lesiones son una mala técnica, anomalías estructurales y la mala planeación del entrenamiento y competencias, lo que representa sobrecarga, sin pausas de recuperación suficiente. Este tipo de lesiones por sobreuso no son exclusivas de los deportistas, también suelen ocurrir como enfermedades como riesgos de trabajo en actividades donde las personas llevan a cabo tareas repetitivas, mismo movimientos una y otra vez. Entre las lesiones de este tipo más frecuentes podrían citarse la tendinitis rotuliana, lesión crónica como la que afecta a Nadal, la cual no pudo superar a pesar de todos los esfuerzos terapéuticos y lo obligó a abandonar el torneo Masters de este año. La bursitis y tendinitis del hombro que afectan a los nadadores, lanzadores y levantadores de pesas. La fascitis plantar, tendinitis Aquilea y metatarsalgias, periostitis tibial y fracturas por fatiga en corredores de medias distancias y fondistas. El clásico codo de tenista y golfista. El síndrome del Túnel del Carpo en la mano, por mencionar las más conocidas.

En cuanto al tratamiento, no hay remedios maravilla ni tratamientos mágicos. El éxito se basa en corregir la causa, adecuar las actividades, cargas, frecuencia e intensidad, de acuerdo a las características de cada individuo. Lo ideal es la prevención y para ello es necesaria la aceptación y la voluntad de sanar, tomar decisiones inteligentes. “Ya no puedo jugar 25 torneos al año. No voy a alterar mi orden de juego, realmente terminar en la cima del ranking nunca fue un objetivo a principio de año”, dijo un Federer quien tiene bien claros sus objetivos.

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