Consultorio del deportista

Lesiones en el tendón de Aquiles

El Tendón de Aquiles es un tendón largo que conecta los músculos de la pantorrilla con el calcáneo, el hueso del talón. Es el  tendón más fuerte del sistema musculo esquelético, y aunque es un tendón grueso y resistente, puede inflamarse o sufrir desgarros debido a que diariamente lo sometemos a grandes esfuerzos, tanto en las actividades de la vida diaria como en el ejercicio y las actividades deportivas que hacemos.  El ejercicio en exceso o mal ejecutado es la causa más común de inflamación crónica, tendinosis, la cual se manifiesta por dolor en la parte posterior del talón, más o menos a dos centímetros de su inserción en el calcáneo. Es muy sensible al tacto y en los casos más severos hay nódulos dolorosos que dificultan el  apoyar el pie y el caminar.

Existen factores de riesgo que facilitan que el tendón se inflame. Los más comunes son los cambios en los ritmos de entrenamiento o competencia, los músculos isquiotibiales y gemelos contracturados y las variantes anatómicas del pie, como el pie plano.

El manejo inicial requiere de suspender las actividades que ocasionan dolor, el uso de calzado cómodo, de preferencia con una ligera elevación en el talón o una talonera de 10 mm dentro del calzado. Las muletas para desplazarse sin apoyar el pie en algunos casos se hacen necesarias.  La aplicación de hielo y ungüentos desinflamatorios ayudan a mitigar el dolor. En los casos más severos se requiere de inmovilizar con férulas para dar reposo absoluto al pie. También se recomienda la terapia física en casos difíciles de controlar las molestias y como una prueba alternativa antes de indicar la cirugía. La terapia física con ondas de choque ha demostrado ser útil en casos recurrentes al igual que las infiltraciones con PRP (plasma rico en plaquetas).

Las  infiltraciones con cortisona o sus derivados es una práctica común por el rápido alivio que produce a los síntomas. Mucho cuidado con este tratamiento, el abuso o inadecuada aplicación ocasiona debilitamiento y atrofia estructural del tendón y facilitar su rotura.

Las lesiones agudas por lo general son desgarros parciales o totales del tendón. En estos casos el dolor asociado a incapacidad funcional son de aparición súbita y en todos los casos se identifica el momento y mecanismo de lesión. Estos casos deben ser evaluados por el especialista para indicar el estudio de imagen adecuado para determinar la magnitud de la lesión, grado de desgarro, e indicar el tratamiento que el caso requiera. Generalmente si el desgarro es mayor al 50% del espesor del tendón o se dio en sitio cercano a su inserción, se requiere de cirugía para repararlo.

Las personas de 40 a 60 años son el grupo de más riesgo, por las modificaciones estructurales que el tendón sufre debido a que disminuye el aporte sanguíneo por los cambios circulatorios dados por la edad. En nuestro medio, las actividades deportivas que más casos aportan son el basquetbol y el futbol, atletismo y actividades de escalar. Estudios científicos muestran que el adecuado calentamiento,  incluyendo estiramientos de los músculos de las piernas y la columna lumbar, uso de calzado que eleve un poco el talón, disminuyen el riesgo de presentación de estas lesiones en los grupos de edad más expuestos.

dr.ignaciocardona@gmail.com

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