Consultorio del deportista

¿Fascitis plantar o espolón calcáneo?

El dolor de talón es causa común de consulta y la principal preocupación de los pacientes es saber si tienen espolón. La causa más común del dolor es por fascitis plantar, la inflamación de una banda de tejido denso que se sitúa en la planta del pie que sostiene el arco plantar. El dolor en el talón o en la zona media de la planta del pie es ocasionado por microtraumas repetitivos en el desarrollo de actividades de la vida diaria o práctica de actividades físicas o deportivas, por ejemplo caminar, trotar, el uso de cierto tipo de calzado, entre otras.

El dolor suele ser más agudo por las mañanas o al pararse después de estar sentado por tiempo prolongado, por la rigidez que se presenta durante la noche o la falta de movilidad.

La fascitis plantar se diagnostica muchas veces como espolón calcáneo, que es una exóstosis de hallazgo radiológico y corresponde a la calcificación de la inserción de la fascia.  El espolón no es la causa de la fascitis, sino consecuencia de la misma. Lo que duele no es el espolón, sino la inflamación de la fascia plantar. 

Esta lesión afecta aproximadamente al 10% de los corredores durante su carrera deportiva y a una proporción similar de la población general a lo largo de su vida. Se presenta principalmente en personas de mediana edad, afectando por igual a hombres y mujeres. Se han descrito algunos factores de riesgo como la obesidad, el permanecer periodos de tiempo prolongados de pie o caminar o hacer practicar deportes sobre superficies duras. Las variaciones anatómicas en los pies, pies planos o el opuesto, pie cavo, un tendón de Aquiles corto, falta de flexibilidad de los músculos de la pierna (gemelos), son factores que multiplican la tensión que tiene que soportar la fascia plantar.

Para su diagnóstico no se necesitan hacer estudios especiales, la exploración física es suficiente. Las radiografías pueden servirnos para identificar la existencia de picos en el calcáneo (espolón calcáneo), que aparece en ocasiones, aunque su presencia o ausencia no es condición indispensable para el diagnóstico o justificar la molestia. En casos específicos se puede requerir de la ecografía. Cuando la molestia es rebelde al tratamiento habitual, es necesario hacer diagnósticos diferenciales, sobretodo en pacientes diabéticos o que abusan del alcohol.

El tratamiento no quirúrgico,  o conservador, debe ser la primera opción en todos los casos, tiene un índice de efectividad muy alto (90%) Cuando el tratamiento no quirúrgico no es efectivo se vuelve necesario realizar una cirugía con el fin de liberar la fascia tensa e inflamada. Se recomiendan aplicaciones de medios físicos y hacer ejercicios de estiramiento de toda la extremidad y el uso de soportes en el arco del pie y otras ortesis  para reducir las cargas de tensión sobre esta estructura.

dr.ignaciocardona@gmail.com

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