Consultorio del deportista

¿Qué es mejor: correr o caminar?

Esta es una pregunta que frecuentemente escuchamos.  Y, definitivamente, la respuesta es: caminar es mejor que correr. Les comento los argumentos que hacen que la balanza se incline a su favor.  Caminar es uno de los mejores y más aconsejables ejercicios, pero es una actividad tan natural, que no la consideramos como ejercicio e ignoramos sus beneficios tanto físicos como psicológicos.

Es un hecho que el ritmo de vida de la sociedad actual, donde todo incita a correr, el caminar puede parecer un ejercicio aburrido, fuera de moda, sobre todo en los grupos de jóvenes y adultos jóvenes. Caminar es para los adultos mayores.  Caminar tiene menor riesgo de sufrir lesiones que correr.  En realidad el caminar no debería estar  fuera de contexto en nuestra vida diaria,  si no que su integración debería ser tal que esta pregunta careciera de sentido.

Caminar con regularidad hace que entren en acción un gran número de articulaciones actuando sobre las estructuras que envejecen con la inactividad. Una vez que comenzamos a caminar empieza a trabajar al corazón provocando una serie de adaptaciones fisiológicas con lo que se va mejorando sensiblemente la condición cardiovascular. Asimismo el aparato respiratorio mejora la captación de oxígeno y facilita la eliminación de bióxido de carbono haciendo que se respire más confortablemente y de forma más adecuada.

En términos generales podemos decir que se puede caminar a cualquier hora,  pero lo más aconsejable,  si se puede disponer de tiempo libre, es hacerlo por la mañana temprano o a la última hora de la tarde, siendo más aconsejable hacerlo en un ambiente natural. Sin embargo, no valen excusas de que caminar por la ciudad no sirve para nada. No se puede negar que en la ciudad el aire está más contaminado que en el campo, pero el trabajo muscular y cardiorrespiratorio es muy similar.

Biomecánicamente la diferencia entre andar y correr muy sencilla. La marcha consiste en colocar un pie delante del otro de manera alternativa. Mantenemos un pie siempre en contacto con el suelo. Se levanta un pie en el momento en el que se posa el otro. Por el contrario, correr es una acción básicamente igual que el andar pero el corredor en algún momento levanta los dos pies del suelo, es decir  salta sobre sus propios pasos lo que hace más probable que se presente una lesión al someter más velocidad y carga en la cadena cinética del sistema músculo esquelético, iniciando del pie a la rodilla y de la rodilla a la cadera y de esta a la parte inferior del espalda. Es por esto que el caminar es una actividad virtualmente libre de lesiones. Cuando corremos se elevan los pies del suelo simultáneamente, soportando al  apoyarlo en el suelo cuatro veces el peso de nuestro cuerpo  y cuando andamos solo 1.5 veces. Por ello, al correr se producen con mayor frecuencia lesiones por sobrecarga que afectan sobre todo los pies; fascitis plantar, metatarsalgias, tendinitis, fracturas por estrés, entre muchas más, sin dejar de lado las lesiones consideradas menores; las ampollas en pies,  las rozaduras en muslos y tobillos. Se considera que más del 50 por ciento de los corredores han experimentado dolor en la rodilla en alguna ocasión.  Es cierto que el correr puede producir más bienestar en menor tiempo pero la factura se puede pagar con creces al paso de los años.

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