Vox Populi, Vox Dei

Adiós a la mediocridad…

A unos días de que arranque el torneo Clausura 2014, no hay más tiempo para seguir especulando y cuestionando si la directiva del Monterrey ha tomado las decisiones correctas en cuanto a la permanencia del Profe Cruz y la llegada de los más que criticados refuerzos. Ahora le toca al cuerpo técnico y jugadores responder al voto de confianza recibido y entregarse de lleno en cada partido como si se tratase de una Liguilla.

Esto es, no hay mañana, ya que la paciencia en la tribuna será poca y muchas las ganas de cortar la primera cabeza que se asome en caso de no verse resultados positivos tanto en el sistema de juego, como en la acumulación de puntos de un equipo Rayado que tiene más de dos años viviendo de la ilusión óptica de bordar estrellas amarillas en su camiseta y de soñar con hacer un papel digno en el famoso Mundial de Clubes, situación que no se ha dado, ni siquiera por haber tenido la oportunidad de lograrlo en tres ocasiones de manera consecutiva.

Por otro lado, podemos apreciar a unos Tigres que al parecer han solucionado los conflictos extracancha y que en el papel proponen a un equipo muy balanceado y poderoso, al cual habría que considerarlo como un serio contendiente al título.

Ahora sólo nos falta verlos en acción, demostrando que no son un espejismo y que la maduración de sus elementos ha llegado a un punto ideal y que los refuerzos de lujo que se han sumado a la causa, son la cuña que apriete el palo de la ambición y del buen futbol.

Así es que no hay excusa para no superar los 30 puntos en esta campaña y entrar de lleno a la Liguilla a pelear por un boleto que los lleve nuevamente a una Final y que aquella canción que dice “Vamos, Ti-gue-res, te quiero ver campeón otra vez”, haga temblar los cimientos del Volcán, pero que esto suceda más bien por lo que se demuestre en la cancha, que por el coro de los aficionados.

En fin, los Rayados por la urgencia de hacer mucho más que lo poco que han mostrado en varios torneos y los Tigres por la obligación de sacar el provecho que merece un plantel de esta magnitud, el caso es que nos urge regresar a los primeros lugares de la tabla de posiciones y representar con hechos la frase que titula esta columna: adiós a la mediocridad.

LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS. ¡YA DIJE!